© López Blay y el ICAP reflexionan sobre la educación .-

La trayectoria del Instituto de Cultura del Alto Palancia (ICAP), a lo largo de sus muchos años de publicaciones, traza un camino sobre la Historia principalmente. Y en ese caminar, en la observación del pasado, se anudan nuevas ciencias que conforman una visión novedosa de aspectos poco transitados como es, en este caso, por la Educación. Deseamos seguir creando un mapa de conocimientos, no solamente una carretera de la Historia, que identifican a esta comarca.

José Manuel López Blay nos presenta cuatro miradas, cuatro análisis, de momentos y formas distintas de enfocar la educación, de plasmar conocimientos pedagógicos, marcadas por la victoria del Frente Popular en 1936 y el régimen impuesto tras la guerra civil que frenaron aquellos primeros pasos hacia un nuevo sistema educativo impulsado por la II República Española, sustentando en la escuela única, gratuita y obligatoria de la enseñanza primaria, la libertad de cátedra y la laicidad de la enseñanza, además de establecer la funcionarización de todos los tipos de docentes.

RODOLFO Y VENTURA

El autor afronta la educación, no desde la comparación de los planes de estudio o legislaciones sobre enseñanza, sino desde aspectos más próximos, más humanos y, por ello, más sociales, con información abundante -elaborada y trabajada-, objetividad ecuánime y, sin duda, porque le va en ello su pasión profesional, alguna subjetividad de principios y enfoques.

Las páginas que siguen pretenden guiar a quienes se echan a andar audazmente en este camino perplejo de la enseñanza y también suscitar en los ciudadanos un debate sobre métodos y modas, si se nos permite así decirlo, que a todos pueda ayudarnos a comprender de dónde venimos.

JOYERIA ROYO
Tanto José Manuel como Juan Miguel Corchado Badía, quien prologa con reflexión la obra del primero, vienen a demostrar por el pasado en que fueron instruidos y por sus hechos como educadores -como intuye Fernando Savater- que “En cualquier educación, por mala que sea, hay los suficientes aspectos positivos como para despertar en quien la ha recibido el deseo de hacerlo mejor con aquellos de los que luego será responsable”.

Su preocupación, a la vez que ocupación, siempre ha estado muy próxima y cercana a la problemática de la escuela rural en el Alto Palancia. Algún día conformarán ellos, en parte o en todo de nuevas investigaciones, la historia de la Educación en esta comarca.

Permitidnos, queridos lectores, sin ánimo de oportunidad, rendir tributo de admiración a ellos, y también a otros muchos que en el pasado sobrevivieron a las penurias económicas, a la falta de medios, al silencio de sus pensamientos y a la imposición de la incivilización. Su pasión, esforzada y generosa, ha ayudado a construir un Estado democrático.

Dos últimas observaciones, la primera sobre la manifiesta apertura de puertas que hace el autor a que por estas materias -al concluir cada capítulo- se adentren nuevos investigadores. Pero también se abren otros patios, tras cruzar el dintel construido por López Blay, cómo se va erigiendo una estructura educativa, a partir del siglo XVIII, en los pueblos de nuestra comarca; la tensión entre modelos educativos liberales y conservadores en la segunda mitad del XIX; las tres décadas -a principios del siglo XX- del Colegio de Nuestra Señora de la Esperanza en Segorbe; o las Cuestiones Pedagógicas en la Fiesta Escolar celebrada en Soneja en 1911; sin olvidar una monografía profunda sobre la educación a distancia y los materiales para realizar los estudios impulsados por el segorbino Julio Cervera Baviera; asimismo, las “llamativas” Jornadas Pedagógicas del Profesorado en conmemoración del X Aniversario de la Enseñanza Laboral (1960), donde se abordan diversos temas educativos, algunos sorprendentes por sus planteamientos o por ser voceros del momento; o, para no extendernos más, el Informe sobre la Creación de una Escuela de Formación Profesional en Segorbe, por Acción Social Patronal de esta ciudad en 1962.

Son ideas que muestran la “riqueza” de posibilidades que la Historia de la Educación puede dar en nuestras tierras.

Y la segunda observación, el talante con que está concebido este libro desde nuestro punto de vista. La escuela debe formar ciudadanos libres.

López Blay y el ICAP reflexionan sobre la educación

Instituto de Cultura del Alto Palancia