Masiva participación en el Vole y la Bacalá de Jérica

RANDURIAS

Los vecinos de Jérica celebraron anoche una de sus fiestas más destacadas, el tradicional Vole y Bacalá, por las que son conocidos en toda la provincia.

La celebración, de marcado caracter etnológico, esta marcada por el olor a pólvora, el sonido de las campanas y el reparto de bacalao, pan, nueces y vino.

Tras el correfoc que atrajo a multitud de espectadores por el recorrido de costumbre, centenares de jericanos y visitantes acudieron hasta los pies de la torre mudéjar para presenciar el Vole.

Un Vole que, desde hace dos años, debido a la prohibición de realizar el castillo de fuegos artificiales en la explanada de la torre por estar a menos de 500 metros de zona forestal, obligó a que la pirotecnia dejase fuera los fuegos aéreos sustituyéndolos por una sonora mascletá.

La Asociación de campaneros hace sonar manualmente las campanas para anunciar las fiestas de la Pastora, lo que se convierte en todo un espectáculo por la vistosidad y riesgo del volteo.

Tras el volteo la Era de la Resbaladera se llenó de gente para, sentados en “rolde” como manda la tradición, disfrutar del reparto de los 170 kilos de nueces, 77 kilos de bacalao y multitud de pan y acompañarlo con los 170 litros de vino que la comisión obsequia a los vecinos.

Una tradición cuyo origen se remonta tiempo atrás cuando los campaneros, de manera altruista, ejercían este noble oficio. Después del volteo, bajo la torre, la gente del pueblo les ofrecía en agradecimiento vino, pan, nueces y bacalao. Con el paso de los años la tradición ha ido convirtiéndose en todo un ritual identificativo de Jérica al que acuden miles de personas para vivirlo.

Chelo Torrejón – Fotos:Carlos Casas

RODOLFO Y VENTURA
JOYERIA ROYO
ENERSOSTE

Masiva participación en el Vole y la Bacalá de Jérica Masiva participación en el Vole y la Bacalá de Jérica