En los últimos 18 meses en nuestra provincia se ha reducido en 17.800 el número de desempleados y se han creado 16.900 puestos de trabajo, según la EPA -que son los datos españoles que la Comisión Europea cree más representativos-.

La previsión es que este año Castellón genere 10.000 nuevos empleos y de mantenerse la agenda reformista en los próximos cuatro años se crearán 42.000 empleos adicionales.

Dicho así puede parecer el cuento de la lechera, pero a Castellón le sienta bien la libertad económica y cuando un trabajador o empresario tiene menos trabas, menos impuestos, mejores comunicaciones y mayor financiación, hace lo que sabe, que es crear empleo y riqueza.

La única experiencia de gobierno popular en España terminó tras ocho años con esta provincia en situación de práctico pleno empleo ahora ocurriría lo mismo si así lo deciden los ciudadanos.

Y en esa senda estamos. El dato más revelador de que Castellón está volviendo a liderar el crecimiento nacional es que les vendemos a franceses, rusos, italianos, brasileños, chinos… 1.500 millones de euros más de lo que les compramos.

Es decir, somos una provincia enormemente competitiva y con un gran superávit exterior, vendemos fuera un 34% más de lo que compramos, mientras que la Comunidad Valenciana esta en un 17% y en el conjunto nacional aún tenemos un pequeño déficit, o lo que es lo mismo, compramos más fuera de lo que vendemos.

Si al comercio exterior añadimos el creciente atractivo turístico que nos ha hecho aumentar en un 12% las visitas de extranjeros, la finalización de las principales infraestructuras -AVE y aeropuerto-, y los 116 millones de ahorro de familias y empresas en este año, concluimos que la senda esta bien trazada.

Sin embargo la salida de la crisis no es solo algo objetivo sino también subjetivo y de percepción.

Así la recuperación económica española se fundamenta, como ha destacado el FMI y la OCDE, en las reformas estructurales llevadas a cabo por el gobierno de España, pero se ha edificado sobre los sacrificios personales de muchos ciudadanos y por tanto, para poder hablar de salida de la crisis, se precisa que esos mismos vecinos participen del crecimiento y recuperen la confianza.

En este sentido la recuperación del optimismo, recientemente publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas, viene a aportar el ingrediente subjetivo indispensable para que una mayoría de ciudadanos sea partícipe del actual crecimiento.

 Miguel Barrachina Ros

Secretario General