Amparo Gimeno Pastor – Foto:José Plasencia 8M: El Derecho a ser persona y ser mujer

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, y debería celebrarlo. O por lo menos, ser más reivindicativa  a través de esta plataforma digital. Pero no lo voy a ser, porque creo que no se me conculcado ningún derecho de los que gozo, por ser una occidental. Ni tan siquiera, por mi trabajo, que como yo estoy están muchas licenciadas superiores. Y ni tan siquiera cuando vivía mi pobre madre, que me cortó las alas, casi desde que me brotaron. Quizás porque siempre me sentí, y me siento una persona, luego mujer. Que es lo que soy, una persona del sexo femenino o mujer.

Muchas de vosotras me reprocharéis que al no haber trabajado nunca, por circunstancias de la vida, yo no me haya sentido rechazada por ser mujer. Pero sí, que me sentí minusvalorada por mi madre, al no querer continuar estudiando mi carrera de Derecho, diciéndome unas cosas, que no voy a reproducir aquí, por respeto a mi progenitora. A la mujer que me dio la vida. Siguiendo con este tema, me imagino que más de un lector habrá sufrido en sus carnes, la cruel discriminación, por no agradarle lo que agrada al resto de los tíos: el fútbol, los toros (ahora, ya cada vez menos), y el ir de botellón. En seguida surge, la infame palabra de maricón. Y seguro que a más de uno, le gustan las mujeres.

RODOLFO Y VENTURA
ESCUELA DE DANZA
JOYERIA ROYO

Está claro, que la razón que esgrimen la gran mayoría de empresarios para no contratar a una mujer, es por la posibilidad de que ésta pueda quedarse embarazada. Surge, entonces todo un coro inmenso de voces femeninas, y alguna que otra masculina, quejándose del asunto: “¡Malditos bastardos!” dicen todas. Sí, malditos bastardos, sí. Pero, ¿sabemos bien el trastorno que significa, para la empresa, que nos quedemos embarazadas? Pues, significa la total reestructuración de esa empresa, para que los demás compañeros y compañeras, se hagan cargo del trabajo de la trabajadora en baja maternal. Ya que por dieciséis semanas, al empresario no le compensa, el contratar a una chica que sustituya a la trabajadora, que ha sido madre recientemente. Cómo que no. Implica, más horas y sobrecarga laboral, para la plantilla. No, en eso no hemos caído, ¿verdad que no? Y optar por la reducción de horas, a lo europeo, bueno ya lo veremos.

Vivimos en Occidente, donde nuestros derechos están más que regulados. Cosa que no pueden decir la gran mayoría de musulmanas. O que pertenecen a otras culturas no occidentales, tales como las asiáticas. Sólo por eso me siento afortunada. Por ser una occidental. Una mujer que ha nacido en España, en el Hemisferio Norte. Occidental. Y punto pelota.