El controvertido Centro de Rehabilitación e Integración Social (CRIS) de Segorbe abrirá sus puertas el próximo lunes en la capital del Palancia, donde se han presentado más de un centenar de personas para las pruebas de selección de personal del centro, para el que se han contratado a seis profesionales de sector.

La puesta en marcha del centro, en el que se está ultimando y concluyendo el equipamiento, se llevará a cabo de forma progresiva, dado que los usuarios del centro se irán admitiendo de forma paulatina conforme presenten las solicitudes de admisión. La incorporación del personal también será progresiva, destinando la primera semana a ultimar la programación de las actividades del Centro.

La Apertura del CRIS acabará con una deficiencia

El equipamiento del servicio, cuyo mantenimiento correrá a cargo de la Consellería de Bienestar Social, ha sido adquirido por el gobiernolocal en diversas empresas locales, si bien el coste del mismo ha sido solicitado por el Ayuntamiento vía subvención a la Diputación Provincial.

Las instalaciones cuentan con cuatro salas polifuncionales para actividades, 3 despachos polifuncionales para profesionales, un despacho de dirección, una sala de reuniones, sala de administración, y aseos con duchas y vestuarios para profesionales y usuarios. También dispone de una cocina completamente equipada, de uso exclusivo para actividades del centro.

El CRIS está ubicado en la calle Orfelino Almela, en una zona muy próxima al Centro Ocupaciónal y Residencia para discapacitados existentes en al ciudad.

El equipo de personal del centro está formado por una directora, Mª Pilar Blasco; una psicóloga, María Martín; la trabajadora social, Susana Porcar; una integradora social, Diana Márquez; y dos monitoras Marta Pertegaz y Mª Teresa Navarrete.

Los centros de rehabilitación e integración social, (CRIS), son servicios específicos y especializados, en régimen ambulatorio, dirigidos a personas con enfermedad mental crónica, con un deterioro significativo de sus capacidades funcionales, donde se llevarán a cabo programas de trabajo adecuados a las características, necesidades y situación concreta de los usuarios y usuarias.

Los beneficiarios de este tipo de centros son personas adultas afectadas por enfermedades mentales graves, que impliquen un deterioro importante de su actividad social y laboral, y de sus capacidades funcionales.

Chelo Torrejón.