Voluntarios de Cáritas. Fotos:R.F.
Rafael Martín / Segorbe

Cáritas Interparroquial de Segorbe atiende en estos momentos a un total de 110 familias de la ciudad en sus necesidades más básicas como es la alimentación.
“Se trata de un total de 110 familias que a una media de tres personas, son alrededor de 330. Y son gente relativamente joven, de entre 30 y 40 años, la mayoría españoles, aunque haya alrededor de 25 familias procedentes de fuera, sobre todo magrebíes, sudamericanos, de Europa del Este…”, señalaba Carlos Devesa.
La evolución del problema no ha sido precisamente positiva en los últimos meses. “De manera muy significativa ha ido aumentado en los últimos tres o cuatro años. Gente que se ha ido quedando en paro, con los cuatrocientos y pico euros del Estado… si se paga un alquiler, la luz, o una hipoteca o tienen niños, ya me dirás. Nosotros aportamos una ayuda que garantiza su alimentación. También damos un bono mensual para que puedan comprar carne y para ello hay un acuerdo con las carnicerías. El reparto de productos se realiza cada dos o tres semanas y para ello se calcula las necesidades de cada familia, según el número de componentes y de las edades de la unidad familiar”, comentaba Mariano Barrachina.
La atención se centra sobre los empadronados en Segorbe, aunque “eso no impide que a cualquier persona que venga de otro sitio, o vaya de paso, y que necesite apoyo, se lo prestemos. Pero los que acuden aquí están avalados por los servicios sociales del Ayuntamiento. Nos pasan un informe y nos dicen cuántos son de familia, los hijos que tienen, certificados del INEM y de la Seguridad Social si tienen o no tienen pensión… hay un control estricto por parte del Ayuntamiento”, explicaba Ramón Querol, un histórico en Cáritas.
Entre lo más destacado de esta asunto esta la respuesta de la ciudadanía, “en tan sólo dos días, una “Gran recogida de alimentos”, cuyos puntos de recogida se localizaron en Mercadona y Consum, consiguiera reunir nada menos que 7´5 toneladas de alimentos básicos se obtuvieron en dos días”, confirmó Vicente Nemesio.
La cantidad obtenida ha sido muy importante, “puede que nos llegue hasta el próximo verano, aunque algún producto concreto podría agotarse antes… Necesitamos unas doce toneladas al año y en 2014 gastamos 14.000 euros en alimentos que nos faltaban, en su mayor parte del producto de la venta de boletos de la Tómbola”, dijo José Angel Miguel.
“También nos llegan cosas de pueblos de la comarca. En resumen, estamos muy satisfechos de la solidaridad de la gente, están respondiendo perfectamente y se nota que están muy concienciados. Las instituciones, el ayuntamiento… nos ayudan en lo que pueden”, añadía Eduardo Gómez.
Solidaridad, generosidad, voluntariedad, son lemas que caracterizan a esta institución a la que no pudo ponerse un nombre mas apropiado, porque son caritas desprendidas las que aportan, caritas altruistas las que administran y también caritas necesitadas las que reciben.