De mirabili scientia Dei

De entre los admirables secretos que nos legó el muy sabio e instruido Alberto el Magno, ninguno como el de las propiedades curativas de los caracoles múrice. No puedo resistirme a haceros partícipes de alguna de las fórmulas magistrales que he llegado a conocer, gracias a la docta mano de Práxedes de Aquitania, de cuya traducción han bebido todas las que hoy fecundan los empolvados anaqueles de las más prestigiosas bibliotecas del universo mundo.

  • Remedios para las hernias de naturaleza diversa.
  • Harina espesante.

Tostados en horno moruno, alimentado con leña de sabina, y majados con cadencia y desenvolvimiento el jueves lardero, obtendremos un polvo finísimo que conservaremos en un pote metálico, herméticamente tapado, durante el tiempo que dura la Pasión y Muerte de Nuestro señor Jesucristo.

En la mañana de Pascua, orearemos brevemente la harina, la cual hállase lista para usar como espesante con benéficas consecuencias en hernias de toda catadura.

  • Aceite esencial.

De mirabili scientia DePésense caracoles y romero en partes iguales, majando la mezcla hasta conseguir trozos minúsculos. Colóquese en un puchero bien tapado y cúbrase con estiércol de caballo. Respete la cuarentena y añada aceite virgen de oliva. Someta la resultante a la acción del sol en una redoma hermética de vidrio. Deje a macerar una semana y dispondrá de un aceite para realizar exitosas fricciones sobre las zonas herniadas.

  • Pomada contra la hidropesía.

Si majamos la cáscara de dos libras de caracoles múrice y humedecemos el polvo con saliva de basilisco, obtenemos una pomada que, aplicada sobre el vientre de un hidrópico, consigue evacuar las aguas sobrantes y reducirlas a su natural estado.

  • Ungüento para los flujos oculares.

Mezclando cáscara de caracol, polvos de incienso y trozos de áloe obtendremos una pomada melosa que, aplicada en la frente, sana las fluxiones de los ojos.

  • Pócima contra la disentería.

Dos onzas de polvo tostado de caracoles múrice, una libra de moras negras de zarza, ralladura de pimienta blanca a discreción y polvo de agallas de roble consiguen, puestos a hervir en agua de aljibe, atancar los intestinos y preservarnos de la disentería.

  • Cataplasma para las ulceraciones.

La de caracoles consigue extraer el pus de toda pústula y llaga conocida.

  • Tónico para la flojedad

Majad una libra de caracoles y otra de claras de huevo, media onza de agua de borrajas y canela en rama y tres de teberinto. Dejad reposar a la serena y destiladla. Media onza de este tónico en ayunas combate el desfallecimiento y la molicie.

  • Elixir mingitorio

La destilación en alambique de caracoles múnice macerados en aguardiente produce un elixir que obra milagros en los casos de retención mórbida de orina.

  • Untura para retardar el climaterio

La ralladura de dos limones, tres onzas de polvo tostado de caracoles múnice y el esperma de un solo tocamiento de mozo que no conozca hembra dan una untura que, aplicada en las partes genitales, enciende las pasiones y reverdece el furor de los veinte años. Ello es cierto y probado tanto si la untura se aplica a hembra como a varón.

De mirabili scientia Dei

José Manuel López Blay.