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ESPAÑA mantiene el PIB en torno al 3%, pese a la menor demanda interna

Ahora que ya tenemos Gobierno, he considerado interesante hacer una breve retrospectiva de algunos indicadores macroeconómicos que nos pueden orientar sobre la tendencia de la economía nacional. Algunos analistas consideran que el desgobierno ha impedido que el PIB español rentabilice todavía más una racha de fuerte avance.

Observando los indicadores, el consumo de las familias, el comercio minorista, la creación de empleo, el consumo eléctrico, entre otros, muestran cierta ralentización, pero no supone una reducción significativa del crecimiento del PIB.

El comercio minorista acumula más de 20 meses de crecimiento, con cierto síntoma de cansancio en la última etapa, desestacionalizando el dato. Según la Confederación Española del Comercio, las ventas en el pequeño y mediano comercio están siendo mayores que las del año anterior, si bien el alza no ha sido generalizada.

La demanda interna ha aportado menos al PIB que en el periodo anterior, debido a que el consumo de las familias ha crecido menos. Hay que considerar el efecto precio, dado que la inflación se ha situado en tasas negativas. A destacar el dinamismo del sector turístico, que bate récords.

El consumo eléctrico de medianas y grandes se ha reducido en torno al 4%. En parte al efecto precios de la energía, el componente estacional de reducción de producción y la implantación de procesos de optimización de su consumo.

En cuanto al dato de empleo, si bien el dato es positivo, algunos expertos señalan que la creación de empleo se concentra en empleo temporal y que se ha perdido vigor ante el bloqueo político al no avanzarse en la redefinición del mercado laboral.

En resumen, los analistas no vislumbran un empeoramiento significativo de la economía. Algunos indicadores muestran cierto síntoma de “cansancio” estacional, considerando que además hemos estado en un momento de incertidumbre. Parece que hay consenso sobre previsiones optimistas y que el crecimiento en torno al 3% interanual en los próximos trimestres es factible, pese a la adversidad de una situación sin gobierno y del Brexit. Aunque no han restado crecimiento, sí han podido quitar vigor y fuerza a la tendencia descrita. La fuerza de las exportaciones y el turismo han compensado la puntual desaceleración de indicadores.

Parece que la inversión ha resistido el vacío político, según los datos publicados por el INE. Creciendo un 1,6% en el primer semestre del año. Ello pese a la situación de incertidumbre sobre el futuro escenario que se va a presentar a todos los agentes económicos. El citado dato, parece que no considera la creencia de que las empresas estaban retrasando decisiones hasta haber conocido la composición del Gobierno. Si bien es cierto que el dato del PIB recoge con entre seis y nueve meses de retardo los cambios de tendencia.

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Trinitario Royo