Don Narciso Chiva- Segorbino empedernido de molde único

Siempre que me dirijo a él, o hablo de él, le clavo un “don” por delante.   Y suena bien, oye. Rimbombante. Con poder. Como creo que ese “don” merece.   Algo que, a mi modo de ver, este hombre, se ha ganado a pulso y tiento. Este nombramiento, este titulo que le cuelgo es el de miembro la “Real Academia Segorbina” (RAS). Sí. Esta Academia que en mi imaginación existe y a buen seguro, desde la “A” hasta la “Z”, ocuparían sus respectivos asientos las posaderas de ilustres, grandes y celebres segorbinos de las letras. Que haberlos, los hay, los ha habido, y os aseguro que habrá. Así pues, Don Narciso, -¡que demonios!-, por la temeridad, por el atrevimiento y por la osadía de nacer en la Generación del 27, aparte de su gran legado de pluma y tinta, me lo ubico, por decreto, en el asiento con la “N” de nuestra Real Academia Segorbina. Ahí queda eso.

ESCUELA DE DANZA
JOYERIA ROYO
RODOLFO Y VENTURA
Me consta que, Don Narciso nació, en un lejano día donde un roñoso calendario de pared marcaba un 28 de Agosto de 1927. Creo que se dijo: “Mañana empiezan las fiestas del pueblo y yo no me las pierdo. Para fuera…”   Ha llovido lo suyo desde entonces, y esa fecha me da escalofríos por lo que detrás vendría y por lo que, tanto él, como los niños de su edad tuvieron que mascar. Hambre y miseria.   Luego, el chico, no trajo un pan bajo el brazo como todos los críos cuando nacen, o eso dicen. No. Para nada. El chaval traía un pluma cargada de buenas tintas y una cámara fotográfica que, desde aquel día se acopló bajo el sobaco y que jamás se desprendería de ambas y que, a día de hoy, todavía nos sorprende con magistrales narraciones y relatos. Con irrepetibles instantáneas que ya quisieran para sí el mejor de los corresponsales o periodistas de época y actuales. Estudio en la universidad de la vida y su afición y buen hacer le sirvieron para atreverse. Y se atrevió. Y se sigue atreviendo con publicaciones en revistas y diarios. Prensa. Ediciones turísticas. Incontables viajes. Infinidad de programas de radio y sus pinitos en televisión. Con libros repletos de historias de nuestra tierra, de nuestra fiesta, de nuestra gente. De ti, de mi, de aquel, de los que ya no están… Se atrevió, para mi agrado y grata sorpresa a inmortalizarme con una anécdota “sanferminera” en mis mejores épocas por aquellas fiestas en su libro “Los Otros Toros y Segorbe”. Me embauco con sus “Cuentos Casi Ciertos”, y siempre, siempre, me arrancaba una sonrisa en su articulo mensual en la querida revista “Agua Limpia”, en aquel espacio que, acertadamente titulaba “La Esquina de las Mentiras”.   Que majo…

Fue y es fotógrafo de vicio. Aprendió con las cámaras de placas, luego manoseo una Ikoflex, la Nikon ya le dio más gusto. Algo más…. Las malas lenguas dicen de él -y me consta-, que se hincha como una gallina clueca cuando le comentan acerca de su mención en el libro de “La Historia de la Fotografía Valenciana”. ¡Ahí es ná…!

ESCUELA DE DANZA

 

Como digo pues, un domador de rebeldes letras perdidas en el desordenado burdel de las musas literarias. Un director de orquesta con batuta pesada a modo de pluma que somete y obliga renglón a renglón, frase a frase, a golpe de sentimientos, de recuerdos, de anécdotas y de historias a que su lectura sea adictiva. Pero de vena. Dura. Sus adictos, lo seguimos con fervor esperando esa vieja foto en blanco y negro junto a esa historia cargada de una vivencia, de un hecho gráfico e histórico, de su vida, de la nuestra, de nuestra tierra, de nuestro pueblo, de nuestras gentes… Y a ese puchero de letras, tiene la gracia y solera cocinera de sazonarlo con esa pizca de esencia picara dandole un regusto a la narración que evoca, cuanto menos, añoranzas, dejándonos la piel de gallina, las rodillas temblando, y la lágrimica queriéndose columpiar.   Dejándonos impresa la huella digital de su alma en nuestros corazones. Y eso, eso no se paga con nada. Quizá, con galantería y respeto nos destocásemos reverencialmente en acto gentil y caballeroso. Como los de antes.

Sé que últimamente anda algo tozudo de oído, que no de vista y menos de esa sonrisa contagiosa de oreja a oreja. Pegadiza. Entrañable. Lo del fallo auditivo, ya lo quisiera para mi al igual que él llevando a sus espaldas esas noventa primaveras. Hoy firmaba. Pero esta cuestión, cuando estoy con él, me viene al pelillo, ya que, al tener en ocasiones que repetirle las frases, nuestra conversación, nuestro “ratico”, nuestro “momentico”, se hace obligatoriamente más largo. Por lo tanto, sin que él entere, hago uso y abuso de él y de su grata compañía. Con habilidad. El secreto de exprimirlo y gozar de su sabiduría es dejarlo hablar. Que tome la iniciativa. Que se explaye en dijes y dijendas. En aventuras. En anécdotas e historias. En que saque toda esa Wikipedia segorbina que lleva consigo. Biografías de personajes, fechas, eventos históricos… Mientras tanto, a ti, se te llena la pechera de babas escuchándolo con riesgo de que alguna mosca se aloje en tu cavidad bucal abierta de par en par mientras te ilumina con su magia.

Es un segorbino empedernido. De molde único. Hecho y roto. Posee uno de esos grados que muchos quisiéramos conseguir y que vamos de lejos siguiendo su estela. Es de ese tipo de personas inesperadas que no necesitan avisar para aparecer. De los que no necesitan fechas para regalar. De los que besan y abrazan sin pedirlo.   No obstante, es egoísta. Mucho. Un pájaro. Nunca escribe para nadie, solo para él mismo, ya que es la única forma de escribir algo honesto, sincero y que consiga llegar al alma de los demás. Y este hombre, este hombre, tiene otro “don”, que es conseguir llegar con sus letras a lo más profundo de nuestras almas. Y, ¡Recristo como lo consigue!.

Al igual que las pulgas sueñan con comprarse un perro, yo sueño con comprarme un “Don Narciso”, o dos…

Al precio que sea…

Don Narciso Chiva- Segorbino empedernido de molde único

Toni Berbís Fenollosa