La noche da una tregua a los equipos de extinción, pero el fuego continúa activo y las condiciones de viento amenazan con complicar una jornada decisiva
El incendio forestal declarado el pasado jueves en el término de Segorbe encara este sábado su tercer día todavía lejos de estar controlado. Las llamas han calcinado ya 633 hectáreas de superficie forestal y dibujan un perímetro de aproximadamente 15 kilómetros por la zona de la Sierra Calderona. El fuego mantiene dos frentes activos y la principal preocupación del dispositivo continúa siendo impedir que avance hacia Gátova.
La evolución durante la madrugada ha permitido cierto avance en los trabajos de contención. La subida de la humedad y la ausencia de viento fuerte han ofrecido a los equipos de extinción una ventana meteorológica más favorable, aprovechada especialmente para trabajar con maquinaria pesada y reforzar las líneas de defensa alrededor de Gátova.
Pero los responsables del operativo evitan cualquier pronóstico triunfalista. El director del Puesto de Mando Avanzado, Raúl Gil, resumía la situación con una frase que refleja la prudencia con la que se afronta la jornada: “No podemos ser ni optimistas ni pesimistas”. El incendio continúa activo y el comportamiento del fuego puede cambiar con rapidez.
350 efectivos y 25 medios aéreos
El dispositivo desplegado en la zona se mantiene a una escala propia de un incendio de gran magnitud. Unos 350 efectivos participan actualmente en las tareas de extinción y apoyo, entre ellos unidades de la Unidad Militar de Emergencias (UME), bomberos forestales, bomberos provinciales, fuerzas de seguridad y personal de Cruz Roja.
Desde el aire trabajan 25 medios aéreos, 14 de ellos pertenecientes a la Generalitat Valenciana. El operativo se completa con alrededor de una treintena de medios terrestres. Durante la noche, una de las prioridades ha sido impedir que las llamas crucen la CV-25, la carretera que conecta Gátova con Olocau y que constituye uno de los principales puntos de acceso al municipio. La carretera permanece cortada y el dispositivo trabaja para evitar que el fuego pueda avanzar hacia la localidad.
Gátova sigue evacuada
La situación más delicada para la población se encuentra en Gátova.
Alrededor de 1.000 personas han tenido que abandonar el municipio, una cifra que multiplica su población censada debido a la elevada presencia de residentes temporales y visitantes durante el verano.
La evacuación se produjo después de que la evolución del incendio hiciera aconsejable alejar a la población del frente de fuego. Los vecinos recibieron mensajes de emergencia a través del sistema Es-Alert y fueron trasladados a diferentes puntos de acogida.
En el polideportivo de Bétera permanecen acogidas 37 personas procedentes de Gátova, junto con diez mascotas. Otras nueve personas —cinco dependientes y cuatro acompañantes— han sido trasladadas a una residencia de Carlet. El desalojo continúa vigente y las autoridades todavía no han autorizado el regreso de los vecinos.
El viento, la amenaza de las próximas horas
El principal factor de incertidumbre para este sábado vuelve a ser la meteorología. La noche ha sido relativamente favorable para la extinción. La humedad ha superado el 70%, las temperaturas han descendido y el viento ha soplado débilmente, con rachas de unos 10 kilómetros por hora. Las condiciones pueden cambiar durante las horas centrales del día.
La Agencia Estatal de Meteorología prevé rachas de viento superiores a 30 kilómetros por hora, de componente este y sureste, durante la tarde. El temor de los responsables del operativo es que esas rachas puedan reavivar las llamas y modificar la dirección de alguno de los frentes.
No se esperan precipitaciones que puedan ayudar a la extinción.
Por eso, las próximas horas concentran buena parte de la atención del dispositivo.
Un incendio que avanza por terreno complicado
La dificultad no está únicamente en la extensión alcanzada por las llamas. El fuego se mueve por una zona de orografía compleja, con áreas de difícil acceso para los medios terrestres.
La Sierra Calderona constituye además un espacio forestal de gran valor ambiental y el incendio ya ha penetrado en parte de este territorio protegido. Los equipos trabajan para contener los dos frentes activos y evitar que el fuego encuentre nuevas vías de propagación.
La maquinaria pesada está desempeñando un papel importante en la apertura y consolidación de líneas de defensa, mientras los medios aéreos continúan atacando las zonas donde las llamas presentan mayor intensidad.
Una noche de trabajo para contener el avance
La mejora de las condiciones meteorológicas durante la madrugada ha permitido trabajar con mayor eficacia.
Los equipos han concentrado buena parte de sus esfuerzos en la protección de Gátova, tratando de mantener las llamas alejadas de la carretera CV-25 y de las inmediaciones del municipio.
Cada hora en la que el fuego permanece contenido permite consolidar las líneas de defensa y reducir las posibilidades de que un cambio de viento provoque un avance repentino.
El director operativo ha insistido en que todavía es demasiado pronto para hablar de estabilización. El terreno permanece caliente y las zonas verdes próximas a las áreas ya quemadas pueden ofrecer nuevas oportunidades de propagación.
La comarca, pendiente del fuego
Mientras los equipos de extinción continúan trabajando, los municipios próximos permanecen atentos a la evolución del incendio.
La emergencia ha obligado a movilizar recursos de distintas administraciones y también a recibir apoyo de municipios vecinos. Este sábado, por ejemplo, el Ayuntamiento de València ha enviado un dispositivo de bomberos para colaborar en las tareas de extinción. Desde Castelló de la Plana también se ha desplazado personal y vehículos para reforzar el operativo.
La coordinación entre los distintos cuerpos se mantiene a través del CECOPI, desde donde se analiza la evolución del incendio y se deciden las medidas de protección a la población.
Las próximas horas serán decisivas
El incendio comenzó el jueves, aparentemente tras la caída de un rayo durante las tormentas que afectaron al interior de Castellón. En apenas dos días ha pasado de ser un foco localizado a convertirse en un incendio que afecta a 633 hectáreas, con un perímetro de unos 15 kilómetros y consecuencias directas para la población de Gátova.
Ahora el objetivo es evitar que siga creciendo. La noche ha ofrecido una tregua, pero el día puede volver a poner a prueba al dispositivo. El viento previsto para la tarde y la presencia de dos frentes activos mantienen la incertidumbre. En Gátova, cerca de un millar de personas siguen fuera de sus casas. En la montaña, cientos de profesionales continúan trabajando. Y en Segorbe y los municipios del entorno, la atención permanece puesta en un incendio que, tres días después de comenzar, todavía no está controlado.
La jornada de este sábado será decisiva para saber si el dispositivo consigue convertir la tregua nocturna en un avance real hacia la estabilización del fuego.
Texto: Redacción. Foto: Archivo InfoPalancia












