© El relojero Tena y el tenor Fleta .-

Por la primera mitad del siglo XX, el control del tiempo de nuestra ciudad de Segorbe estaba asociado al nombre de un especialista de la precisión, Gonzalo Tena; y no es exagerado decir que no había un relojero como él en muchos kilómetros a la redonda. Su fama rebasaba los límites provinciales e incluso tenía sucursales en Teruel y el Puerto de Sagunto.

Por el mismo tiempo, en España se escuchaba la voz de un tenor aragonés que a pesar de su prematura muerte marcó toda una época en la lírica internacional: Miguel Fleta. Su relación con Puccini le brindó la oportunidad de estrenar Turandot, la última ópera del compositor italiano y entre 1923 y 1925 fue una de las principales estrellas del Metropolitan de Nueva York.

Y ¿qué relación había entre el segorbino Tena y el oscense Fleta? Pues una relación curiosa que precisamente se da por el último año citado.

En principio no tengo constancia de que Fleta actuara en Segorbe pero sí que estuvo en la ciudad y la razón es porque encargó a Tena un reloj de torre para instalarlo en el campanario de su pueblo natal, Albalate de Cinca (Huesca).

El encargo resultaba tan interesante por la categoría del solicitante que el propio Gonzalo Tena se encargó de utilizarlo como reclamo publicitario en los medios de comunicación de la época: “¿Porqué va Fleta a Segorbe? Pues para comprar a Tena un reloj de torre con destino a su pueblo natal”, decían las cuñas periodísticas de la época.

En la publicidad que Tena insertaba en Heraldo Segorbino en 1930 y 1931 se aseguraba que “Ninguna casa colocó tantos relojes de torre en menos tiempo. Ninguna casa los garantiza por tantos años, incluso de roturas. Ninguna casa los coloca tan buenos ni tan bararos”.

Cuando el uso del reloj de muñeca todavía era escaso, Tena estaba plenamente especializado en los relojes de torre. Por cierto, para los amigos de Jérica, decirles que fue a mediados de abril de 1921 cuando el propio Gonzalo Tena instaló el reloj de la población que según algunos testimonios había satisfecho plenamente al vecindario por que era “una maravilla de perfección”.

El relojero Tena y el tenor Fleta

Rafael Martín