El Toro acotará El Palancar para evitar perdidas de personas

La cifra habla por sí sola. Nueve personas rescatadas en el último mes en el municipio de El Toro por los bomberos y la Guardia Civil tras haberse perdido buscando setas. Una localidad de apenas 250 habitantes y una superficie de 110 kilómetros cuadrados de término municipal -el más extenso del Alto Palancia- con unas condiciones «perfectas», si la climatología acompaña, para la aparición de hongos y que este año se ha convertido en punto de reunión para miles y miles de buscadores en la mejor de las temporadas micológicas de los últimos tres años.

Aún así, como comenta la alcaldesa, Ana María Orduña, «aunque la cifra pueda parecer significativa, no lo es tanto si se tiene en cuenta que este año está siendo demasiado el número de gente que viene. Estamos hablando de miles de personas, entre semana y, sobre todo, fines de semana que suben hasta la Sierra y la base o a la zona del Palancar, muchas veces, sin prepararse para ir al monte y sin conocer Así pues, destaca Orduña, «en el Palancar no se pierden porque hay muchos caminos y mucha gente, pero en la zona de la Sierra el número de caminos es menor, hay más barrancos, la gente no toma referencias, se aleja de los caminos principales y orografía es más complicada, por lo que es más fácil perderse».

Y es la falta de preparación para salir a la montaña; el desconocimiento del entorno; la invasión de terrenos privados y la falta de toma de referencias a la hora de andar por el monte, junto con los destrozos medioambientales que causan algunos de los aficionados que no usan cestas ni navaja para cortar los hongos, los problemas más importantes con los que actualmente se encuentran los consistorios y vecinos de las zonas de la provincia de Castelló ricas en la aparición de especies micológicas como son Els Ports, Penyagolosa, la Tinença o el Palancia.

Para ello algunos municipios estudian «poner coto» a sus espacios, intentando regular los problemas que estos días se están «sufriendo» en localidades como El Toro. Es por ello que, comentaba ayer su alcaldesa, «estamos mirando cómo implantar un coto micológico en la zona, poder controlar más la situación y evitar muchos de los problemas actuales».

En este sentido, Orduña explicó que ya el año pasado se empezaron a mirar los trámites pero finalmente «no se hizo nada». Ahora, la alcaldesa ha retomado el asunto y el próximo 22 de octubre tiene una reunión con el director territorial «para tratar el tema y que nos digan qué hemos de hacer».

«En El Toro hay bastante monte es consorciado, pero también privado y de dominio público, por tanto se debe mirar qué zonas acotar, cómo funciona la normativa que lo rige, hacer el reglamento, tratar el tema con los propietarios y ver los pasos a dar», destacó la alcaldesa.

Para la munícipe, la acotación no supondrá tanto un beneficio económico para el pueblo, pero sí un «control sobre los destrozos que se causan en el monte y también una ayuda para quien venga, porque se entregaría junto con el pase un plano para orientarse por dónde ir y evitar que la gente se pierda».

Por su parte, muchos de los vecinos de la localidad también apoyaban ayer esta medida que, afirman, «evitaría problemas como los que se están dando este año, tanto de masificación de aficionados que no saben ir por el monte, como de los destrozos que se están haciendo que encuentras a gente que van sin cestas, con rastrillo y hasta con barredoras de aire para quitar la pinocha, por lo que algunos han sido denunciados», subrayaron.

13.000 hectáreas de extensión

RODOLFO Y VENTURA
Cabe destacar que El Toro tiene unas 13.000 hectáreas de término de las que, alrededor de 8.000, formarían parte de la Sierra. La misma cuenta con una orografía montañosa, con extensas zonas de pinada, barrancos y vegetación con abundante pino, sabina y monte bajo. Junto con el Palancar, la Sierra registra, si las lluvias acompañan, una gran eclosión de hongos en temporada, especialmente de los conocidos robellones, que se convierten en uno de los productos más buscados por los aficionados.

Un golpe de efecto que ha hecho que el nuevo boom por la recolección llene de miles de personas los montes de esta población palantina y, a falta de setas en el Palancar, se adentren en la Sierra donde resulta más difícil orientarse ante la falta de caminos.

Estos días, asociaciones de la comarca como la Cantharellus de Jérica o la Cultural de El Toro organizan distintas jornadas micológicas con las que acercar a los asistentes al mundo los hongos con salidas al monte, exposiciones y charlas a cargo de expertos en la materia.

La más reciente, la celebrada ayer en Jérica en la que participaron unas 60 personas.

Los expertos recomiendan salir al monte con un GPS y siempre en compañía


Desde la Asociación Micológica de Castelló (Asmicas), su máximo responsable, Cándido Sos, resaltó ayer que lo ocurrido en el municipio de El Toro durante el último mes, con nueve rescates, «tampoco es tan raro».
Al respecto, el experto micológico aseguró que «es frecuente este tipo de pérdidas en el monte, el número de gente que sale en temporada de setas y más este año que es buena es cada vez es mayor, la gente se confía, no lleva nada para orientarse y es relativamente fácil perderse».

Más consejos prácticos
Desde la asociación micológica castellonense, una de las más importantes no solo de la Comunitat Valenciana sino también de España, se subrayó la importancia de llevar un GPS para salir al monte si no se conoce el terreno.
Del mismo modo, Sos consideró imperativo portar siempre una mochila con todo el equipo -sobre todo, alimentos y bebida-; nunca salir solo (mucho mejor siempre en compañía); llevar un silbato, un teléfono móvil y buscar puntos de referencia, sin alejarse del punto de partida donde se encuentra el coche.

Por lo demás, Sos apuntó que resulta fundamental recolectar en cestas, por la liberación de esporas, pero también por evitar que los hongos se estropeen en contacto con el plástico de las bolsas y creen infecciones que podamos coger luego al consumirlas; cortarlas con navaja a nivel de base del pie para no dañarla o no recolectar e ingerir especies que no conocemos la  zona».

Ana Monleón – Foto:José Plasencia