-REFLEXIONES SOBRE COCINAS Y COCINEROS-

Nadie tiene que asombrarse si les cuento que hace un siglo, antes de comenzar los felices 20 y luego de entrar en ellos, aquí en España, tras el desastre de Annual, unido al ascenso de los partidos republicanos y con un amplísimo sentimiento popular de que la clase política era corrupta, ¿les suena todo esto? la opinión generalizada de los medios de comunicación de la época, era que debían entrar nuevos modos y nuevas caras para dirigir el país.

Quien conozca algo de la historia de España -esa que tanto nos gusta desde que se paso la serie sobre Isabel de Castilla- ya sabrá que la forma de resolver la situación no la decidió la ciudadanía, sino la alta burguesía alentando al ejército y creando la dictadura del General Primo de Rivera, que curiosamente, estando el pueblo y los periódicos -no se podía hablar aún extrictamente de los medios de comunicación- tan cansados de sus anteriores dirigentes, no opusieron apenas resistencia a la nueva situación que les llegó.

La coincidencia de bastantes factores con el panorama político actual es llamativa: corrupción, sentimiento republicano en alza.. Esta conexión histórica, a modo de preámbulo que he aportado, ya me la hacía casi una década atrás, pero entonces concluía para mí, que no veía una solución satisfactoria, porque los únicos actores no contaminados que podían modificar y aportar cambios eran los jóvenes y yo los juzgaba, en general, muy indiferentes y pasotas hacia el espacio siempre enmarañado y poco espontáneo de la política.

Elecciones aleccionadas

La esperanza de la juventud. Foto: J.Plasencia.

Pero aquí y ahora, resulta que desde hace un año, tras las elecciones europeas, la gente indignada por la corrupción y por el reinado de un capitalismo voraz y salvaje moviliza y encauza sus frustraciones, abriendo un camino aparentemente esperanzador. Por fortuna nada tiene que ver con el ruido de sables de hace un siglo. Surge implicada esa generación de jóvenes magníficamente preparados, que saben analizar la situación con un realismo aplastante y además… ¡la comunican con una electricidad excitante! Así han aparecido nuevos partidos con posibilidades de regenerar o condicionar a la regeneración a los partidos tradicionales.

Elecciones aleccionadas

Naturalmente, en el juego político, encontramos a los que aún mandan, creen que todo lo público es patrimonio suyo y así regentan las poltronas y reparten los favores, repitiendo que esos recién llegados abrirán un abismo tal y como hacen los terremotos, llegará el caos con ellos... Yo, desde luego, si estuviera mandando y quisiera continuar a toda costa, también diría eso y mucho más. ¿Qué puedo perder lanzando unos cuantos supositorios cargados de miedo?

Creo que una gran parte de la ciudadanía del siglo XXI -me crea alguna duda la inercia estática de aquellos que se relamen y comen pipas sin tasa ante los programas de telerrealidad- tiene una capacidad lúcida de análisis, no se olvida de que los cerezos jamás dan peras y guarda un deseo inmenso de que su familia, sus amigos y vecinos superen esa crisis real, de la cual la macroeconomía no se entera o no se entera a tiempo…

Ante esta conjunción de larga depresión económica, nuevas caras atractivas, análisis sesudos y televidentes con palomitas, no dejo de preguntarme amigo/a lector si te vas a decidir por la olla de siempre, guisada en las mismas cazuelas en la que ha nadado la corrupción entre los componentes que ya has saboreado o vas a llamar para que te traigan una pizza, donde conoces poco al cocinero y a quien la trae pero sus ingredientes te parecen atractivos aunque nunca los hayas tomado. Tengo gran curiosidad por saber si cambiaremos el menú y la cubertería o nos quedaremos en las mismas cocinas.

Manuel Vte. Martínez.