“SI LLEVO BIEN EL BRAZO, EN SAN ROQUE VOLVERÉ A VOLTEAR”

Hace una semana que, como él mismo dice entre risas y con un sentido del humor fuera de lo común “volvió a nacer” después de que una campana de más de 160 kilos se descolgase del eje del campanario de la Torre mudéjar de Jérica mientras la estaba volteando y le rompiese la nariz y el pómulo. Por suerte, José Sanahuja, recibió el alta hospitalaria horas después de que los servicios de emergencia lo trasladasen hasta el hospital para ser atendido al ver que “milagrosamente” solo necesitó puntos en el pómulo y en el hombro.

Una semana después del incidente, ¿cómo está?

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Jose Sanahuja. Foto: Ana Monleón.

Estoy bien, por suerte la campana solo me rozó y me rompí la nariz por tres sitios y el pómulo. Llevo 18 puntos en la cara y al lado del ojo y en el hombro 4. En el hombro fue donde me pegó y donde notaba más dolor, creía que me lo había roto.

Y realmente, ¿qué le ocurrió?

Estaba estirando la cuerda de la campana a la máxima velocidad. Recogí dos vueltas y se salió del eje. No hice nada distinto que otras veces, pero se salió, sin más. Era el último de los cuatro volteos, había tocado mi tío Esteban los tres anteriores y le dolía el brazo, así que me cambié por él y me puse yo en la pequeña.

¿Recuerda algo ese momento?

Fue muy rápido, me acuerdo de estar estirando la campana y ya de cuando estaba en el suelo, de preguntar qué había pasado, si llevaba algo y notaba que me dolía el hombro y llevaba algo en los dientes. Yo les decía a los demás “tranquilos, tranquilos” porque estaban todos muy nerviosos y pedía que me durmieran, porque tengo fobia a las agujas”.

¿Y no pasó miedo?

Sí. Me asusté cuando oía a los bomberos que decían que me iban a descolgar por la torre hasta el primer piso, porque no me podían bajar en la camilla por las escaleras. La médica no quería esperar más tiempo al equipo de rescate, porque no sabían si llevaba algo más, así que mi padre dijo que no esperábamos, me ataron bien, me cogió con fuerza y me bajaron.

¿Cuántos años eres campanero?

Más de siete y me encanta. En mi familia mi abuelo ya era campanero, mi padre no, pero mi tío y mi primo también son volteadores, así que lo he vivido desde siempre y me encanta. Empecé desde pequeño a subir a la torre.

¿Ser campanero es una afición con riesgo?

No creo que tenga mucho riesgo. Que pase esto no es nada normal, no había sucedido nunca.

Eres consciente de que eres una persona con suerte, ¿no?

Hombre, el cuatro de julio no se me va a olvidar en la vida, para lo que me podía haber pasado la verdad es que he tenido mucha suerte.

¿Volverá a voltear?

Por supuesto que volveré a voltear, en agosto, si llevo bien del todo el brazo que creo que sí, para San Roque estaré en volteando.

Supongo que esta semana habrá recibido muchas visitas y llamadas…

Sí, muchísimas y como también se han dicho muchas cosas y se han puesto muchos comentarios, quiero que la gente sepa que estoy bien.

Entrevista al campanero herido

 Ana Monleón.