Nadie esperaba su controvertida irrupción en la escena política. Que sí del PP, que sí del PSOERafael Magdalena, ha dado mucho que hablar desde el momento en que decidió presentarse como candidato socialista a la silla de alcaldía segorbina. InfoPalancia desconoce si logrará llegar hasta ella o no, auqneu al igual que al resto de candidatos le ofrece la oportunidad de responder sin contes a esta entrevista.

# Entrevista Rafael Magdalena #

P- ¿Qué le mueve a presentarse a las elecciones?

R- Me mueve la responsabilidad de hacer de ésta una ciudad mejor. Tengo la suerte de haber podido vivir muchas situaciones y conocido lugares que me proporcionan una visión privilegiada de todo lo que se puede hacer en una ciudad moderna. Hay muchas soluciones más allá de nuestra fronteras, hay más formas de definir una sociedad, una ciudad. Estoy cansado, como ciudadano, de asistir impasible a un deterioro progresivo del tejido social, económico, cultural de mi ciudad, de mi país. Necesitamos cambiar, necesitamos aire fresco y probar nuevas soluciones, los tiempos han cambiado y debemos avanzar. Hay todo un mundo ahí afuera que nos puede aportar mucho. Yo quiero un Segorbe plural, que no discrimine a nadie, transparente, amable. Es nuestra obligación cambiar Segorbe a mejor, aportar todo lo que hemos aprendido estos años por el mundo y por la vida, a nuestra ciudad. Yo no tengo la ambición de ser alcalde: tengo la responsabilidad de ser alcalde. Considero que Segorbe lleva mucho tiempo en un camino que necesita ser adaptado a los nuevos tiempos, a las generaciones que vienen empujando detrás, formadas, preparadas, con inquietudes. Necesitamos un Segorbe para el futuro. Es el momento de cambiar a mejor.

P- ¿Qué nos puede decir de su equipo?

R- Es uno de los orgullos de esta candidatura, de este proyecto. Si cogiésemos al azar a 13 personas que circulan por la calle en Segorbe, tendríamos una muestra de mi candidatura. Gente humilde, trabajadora, gente que representa de una manera real a la sociedad segorbina. Gente que vive y siente Segorbe. Tenemos jóvenes y mayores, asalariados y parados, estudiantes y jubilados, autónomos, labradores, funcionarios, licenciados, amas de casa… Un grupo de gente que conoce profundamente Segorbe porque la está viviendo, disfrutando y sufriendo como segorbinos que son. Es gente honrada, humilde, cualificada por su experiencia, formación e ilusión por su pueblo, por su gente; personas que realmente quieren aportar algo a la sociedad, quieren sacrificarse para hacer de ésta una ciudad en la que valga la pena vivir.

P- ¿Cuáles son los tres pilares básicos de su programa electoral?

R- Las personas, transparencia y racionalidad.

  1. En primer lugar, hay que devolver a las personas la capacidad de decidir, de llevar Segorbe por el camino que ellos quieran. Las personas deben participar en la construcción del Segorbe que ellos sueñan. Hay que quitar el protagonismo a los políticos y devolver la soberanía a los ciudadanos.
  2. Pero todo esto debe hacerse con transparencia, con información, dando la cara, sin ocultar datos, sin manipular, sin coaccionar. El ayuntamiento es la casa de todos los segorbinos; de todos, tanto de los que piensan como yo como de los que no, y las puertas del ayuntamiento, la información, los servicios, las oportunidades deben estar disponibles para todos.
  3. Por último, todos los actos y medidas tomadas por el ayuntamiento deben tener un único objetivo: servir a los segorbinos. Servir al pueblo, no a intereses políticos ni particulares, y atender a criterios de economía, racionalidad. Es tan fácil como devolver el sentido común a la política, hacer para los demás lo que haríamos en nuestra propia casa, en nuestra propia empresa. Hay que devolver la humildad, la humanidad a la política. Se acabaron los tiempos del personalismo. Eso es cosa ya del pasado.

P- ¿Qué va a hacer para conseguirlos?

R- Sólo hay una manera de conseguir esto: trabajar, trabajar y trabajar. Hay que ser humildes y honrados, ir con la verdad por delante y trabajar para todos, absolutamente todos los segorbinos. Hay que dejar de lado ese partidismo, ese conmigo o contra mí propio del siglo pasado y velar por una sociedad moderna, tolerante, al servicio de los ciudadanos. Voy a trabajar. Por mi profesión, por mi trayectoria vital, he comido pan de muchos hornos. Toda esa experiencia va a estar al servicio de los segorbinos: vamos a hacer un Segorbe moderno, abierto; hay que trabajar con sentido común teniendo claro el objetivo: Segorbe. Todo lo que no se haga por Segorbe, todo lo que se haga por intereses particulares, por el poder, por rencor, nos debilita como sociedad y como ciudad. Da un poco de pena pensar cuánto hemos perdido como sociedad, como pueblo, en estos últimos años. Hay que recuperar el pulso de la calle, la cordialidad.

P- ¿Qué resultados espera conseguir el próximo día 24?

R- Todos los partidos políticos dicen que han ganado el día después de las elecciones, todos dicen que les ha ido mejor que bien. Nosotros aspiramos a recoger el sentir, la confianza, las ganas de cambio de la sociedad. Aspiramos a poner en marcha un proyecto de un nuevo Segorbe. Es tiempo de cambio, en toda España hay un clamor social contra los viejos vicios. Yo creo sinceramente que vamos a poder cambiar Segorbe a mejor.

P- ¿Cómo son sus relaciones con el resto de grupos políticos que concurren a las elecciones?

R- Yo pienso que son las personas las que determinan las relaciones, no la ideología ni de los partidos. Y personas hay de todo tipo, así que hay relaciones de todo tipo. No entiendo la actitud de algunas personas que han dejado de saludarme desde el mismo momento en que fui candidato, no entiendo ni comparto esa actitud. Es una cuestión de educación, de actitud, quizá de tolerancia. Sigo siendo el mismo, antes y después de todo este proceso electoral, y sigo tratando a todas las personas exactamente igual que lo hacía antes. En general la relación con el resto de personas de otras candidaturas es cordial y correcta, salvo algunas excepciones que ya digo que las marcan las personas, no los partidos políticos.

P- ¿Está dispuesto a pactar con algún partido?

R- Pienso que la política, y más a nivel local, debe estar basada en la cooperación. Todos tenemos una idea de Segorbe en nuestra mente, en nuestro proyecto. Siempre que haya suficiente sintonía con esos proyectos de Segorbe creo que es hasta conveniente pactar y confluir en un proyecto común de Segorbe, con muchas facetas. Cada distinta visión aporta: siempre hay que escuchar y aprender de los demás, todos aprendemos cada día. Hay que evitar endiosarse, creer que uno está en posesión de la verdad divina y absoluta. Por tanto, es necesario escuchar, aprender y cooperar cuando se desea ir en la misma dirección: el bien, el futuro de Segorbe.

P- Las negociaciones entrañan concesión. ¿Hasta dónde está dispuesto a ceder?

R- En esta época de líneas rojas que no significan más que titulares vacíos en boca de los políticos de siempre, se deben de tener claros ciertos límites. En primer lugar, no se puede traicionar la confianza que los electores han puesto en una formación por una ambición desmedida de mantener o lograr el poder. No se debe engañar a los electores. Partiendo de esa condición, los límites los marca la idea del Segorbe que queremos para nosotros y para los segorbinos. Mientras no se engañe a los votantes, se puede ceder en todo aquello que tenga como solución final un proyecto de Segorbe común que acabe beneficiando a los segorbinos, cualquier proyecto que construya. Se acabó la destrucción, la exclusión. Y creo que aquí hay margen para construir.

P- ¿Cuál es su sueño político?

R- Mi sueño político es no ser nunca un político como los que tenemos hoy en día. Quiero cambiar Segorbe sin toda la herencia corrompida y viciada que nos ha llevado hasta aquí. Quiero un Segorbe abierto, tolerante, dialogante, en el que no se excluya a las personas por su ideología, en el que se pueda devolver la confianza de los ciudadanos en el sistema. Quiero un Segorbe agradable, para vivirlo, en el que la gente esté satisfecha y orgullosa de vivir aquí. Y una vez este proceso de cambio, de regeneración, de transparencia esté en marcha, yo volveré a mis quehaceres. No tengo ambición política, mi vocación es la investigación y volveré a ello en cuanto pueda. Me tomo este paréntesis político como una aportación que voy a hacer a mi ciudad.

P- ¿Dónde está el limite con el rival?

R- Es una pregunta interesante, dadas las características de algunos rivales. Lamentablemente, para algunos desaprensivos en política todo vale, y lo llevan a extremos personales e indecorosos. Eso ya no tiene que ver con la ideología, tiene que ver con las personas. En la vida te encuentras con malas personas y tienes que bregar con ellas, es una cuestión de supervivencia. Casualmente la ciencia ha estudiado incluso esto. En “El gen egoísta”, Richard Dawkins tiene un capítulo dedicado a tratar esto: “Agresión: La estabilidad y la máquina egoísta”. La sociedad ideal sería una en la que todos somos buenos. Si aparece una mala persona, tienes actuar en consecuencia, de lo contrario te extinguen. Teniendo esto en cuenta, creo ante todo que hay que ser persona; hay que ser una persona razonable, serena, cabal, aplicar el sentido común y no entrar en guerras sucias, aunque desgraciadamente haya algunos que se muevan como pez en el agua en ese terreno. Bajo ningún concepto voy a entrar en una dinámica de insultos y desacreditaciones que aporta poco a nada al proyecto de Segorbe para todos que persigo.

P- ¿Qué opina de la aplicación electoral de la ley D’Hondt?

R- Es la ley que tenemos. Es una ley a veces injusta, que suele beneficiar a los grandes dependiendo de la circunscripción. Hace que los primeros concejales cuesten más votos que los últimos, así que beneficia en exceso a las mayorías. Hay otros sistemas de reparto más justos a mi juicio, pero éste es el que hay y hay que respetar las reglas. Aunque todo se puede cambiar, es cuestión de voluntad. Aunque a veces los cambios no reflejan lo que la sociedad demanda sino lo que los políticos precisan para mantener sus privilegios. Hay que evitar que las leyes estén al servicio de los políticos, hay que hacer leyes que sirvan a la sociedad. Además, hay que pensar en positivo: la política también puede sacar lo mejor de las personas: la vocación de servicio, de ayudar de forma desinteresada, la necesidad de escuchar y negociar, de ponerse en el lugar del otro. Ésta es la imagen de la política que hay que recuperar.

P- Mario Vargas Llosa dijo que La política saca a flote lo peor del ser humano. ¿Está de acuerdo con ello?

R- Depende del ser humano. Si de verdad quieres saber cómo es un hombre, dale poder. El poder sí cambia a las personas, es como una droga que obliga a los que atrapa a realizar las más rastreras maniobras sólo para mantenerse en el poder. Hay que eliminar a esa gente de la política. Ése ha sido el cáncer de nuestra sociedad: la profesionalización de la política, el hacer de la política un modo de vida. En ese momento sí saca lo peor de las personas, porque hacen lo innombrable para mantener su modo de vida, un modo de vida por cierto superior al de aquellos a los que debía servir. Hay que eliminar esa profesionalización, hay que impedir que la política pueda corromper a las personas y hacer que pierdan el norte. Yo siempre digo que el mejor político es aquel que no quiere serlo. Hay que desterrar a aquéllos que sólo están en esto por ambición, y dejar a quienes realmente quieren servir a sociedad. Ya sé que esto significa sacrificio, pero no veo otra manera de gobernar una ciudad.

P- ¿Qué desea para los próximos cuatro años?

R- Sinceramente, deseo un Segorbe en el que todos, absolutamente todos los segorbinos se sientan a gusto, satisfechos. Un Segorbe en el que valga la pena vivir para todos. Con los pocos que somos, tenemos más cosas que nos unen que que nos separan. Basta ya de partidismo, de favoritismo, de enchufismo. De rencores personales y de venganzas. Eso ha destruido Segorbe hasta sus cimientos, tenemos una sociedad maniatada, instrumentalizada. Quiero una sociedad que emane desde abajo, desde la calle. Seamos humildes, honrados, sensatos. Hagamos de éste un lugar mejor que dejar a nuestros hijos y nietos.

Chelo Torrejón.