#YoMeQuedoEnCasa #QuédateTúTambién #TodoSaldráBien

No, que a nadie se le ocurra venir a vernos, Sé que alguno/a morderá sus uñas para apagar los deseos festivos de venir hacia nosotros, pero hay que ser cívicos, continuar en las moradas interiores, dejar al virus chiquitajo e invisible sin transporte público, que vaya perdiendo el gas sin visitarnos y secándose en tierra de nadie.
Aunque sepáis que en la calle de La Esperanza -es que ese nombre ya deposíta mucha responsabilidad en sus vecinos, nos confía mantener una llama activa y luminosa- hay tertulia animada de terraza a balcón, de mirador a ventana. A grito pelado, que nosotros no tenemos un silbo gomero para musicalizar los mensajes, hablando de comidas imposibles y extendiendo intimidades domésticas.
Este pequeño y gran acontecimiento comenzó tímido, como en cualquier calle, de cualquier lugar que se sienta agradecido con esos sanitarios incansables. Sucedió hace unas noches, cuando unos novatos aplausos de un par de balcones y miradores llamaron la atención del resto del vecindario que abrió sus ventanas para encontrarse a Fina o a Dani, a Isabel o a David aplaudiendo y comentando las sensaciones halladas en esta cárcel sanitaria.
El resto de los que nos asomamos fuimos descubriendo una calle sin tránsito, un espacio silencioso donde la media voz te permitía contar tus novedosos sentimientos carcelarios, las noticias anheladas sobre el mogollón de clientes comprando en mercadona, las escapadas para cuidar del caballo que podrá salir en la entrada -aplausos y más aplausos a tal noticia- coger las últimás naranjas y las primeras habas o ver en la lejanía -junto a la ermita de La esperanza- el paquete azul que sobresale por encima del horizonte porque contiene bien almacenados todos los zumos y sopicaldos del país. Era necesario crear y se creó un grupo de wassap exclusivo para la calle recien encontrada.
Aunque por las noches ya empezaba a sonar algún altavoz con el necesario RESISTIRÉ -que nacido a finales de los años ochenta, se mantuvo discreto hasta que Almodóvar lo rescató para potenciar el final de una película suya- y lo jaleábamos y coreábamos sintiéndolo como una vacuna, nada nos emocionó más, nada nos hizo soltar las lágrimas y los aplausos como el escuchar PAQUITO EL CHOCOLATERO y AMPARITO ROCA saliendo del clarinete rescatado y desempolvado por alguna vecina, convencida de que aquellas notas creaban un casal fallero en la mañana de San José coloreando el silencio de una calle sin vehículos. Envídiennos: una incansable vecina que celebraba su onomástica repartió buñuelos con el prudente detalle de guardar la distancia sanitaria.
Y el colofón ha sido este domingo por la mañana, sobre las doce, cuando, aplaudiendo porque sí, porque sonaba el himno a Segorbe, porque estar sano ya debe tener su celebración, porque la música de nuestras solistas, hoy trombón y clarinete, era el aperítivo de una paella extrañamente confinada y los comentarios mantenían la moral «yo he llamado a Martín el Humano pero me han dicho que estaba completo y hasta los alfileres se han quedado en la calle» anunciaba una balconera voz que era contestada con ironía segorbina «puedes probar en el Ambigú o en los Cincuenta Caños» ha hecho su presencia el medio de comunicación por excelencia: la televisión, creando una apoteosis de mascletá fallera.
Una unidad movil de A Punt al ver una vecindad con jolgorio verbenero y moral de victoria se ha parado y ha grabado las escenas que se creaban del acueducto hacia abajo, anunciando su deseada programación de inmediato, lo que se puede traducir como programación comodín, pero da lo mismo…
Cuando estos momentos catársicos desaparezcan porque todos los virus venenosos se hayan desecado sobre los adoquines, cuando los ruidos de los motores anuncien otra vez nuestra libertad contaminada, esta calle y estos vecinos, tendrán una colección de anécdotas guardadas en el álbum de los confines…
No vengáis, no salgáis de casa, para eso os lo he contado, mordeos las uñas si es preciso, pero no salgáis de casa.

Manuel Vicente Martínez 

JOYERIA ROYO
RODOLFO Y VENTURA