Geldo le dedica una calle a Doña JuliaGELDO LE DEDICA UNA CALLE A

DOÑA JULIA

Cuando veas que te introduces en un tiempo sin retorno, o cuando tomes por oficio ir a la busca del tiempo perdido, no lo dudes, estás queriendo ser el mejor portero del mundo intentando parar el universo, estás pensando en regresar a momentos encantadores que encajaron en nuestro ciclo vital y supieron ilusionarnos…

Creo que a mi compañera Julia, sus antiguos alumnos geldanos/as la han llevado a soñar con lo posible y aunque estamos en cuaresma y debemos estar tristes y comedidos durante cuarenta días, subiéndola en una alfombra de cariños la han transportado a ese tiempo de risas, tizas y pupitres, atrapada en una época donde vivir en democracia no era una realidad, tan solo un anhelo.

Aquellos pequeños escolares han sabido crecer, se han cargado de responsabilidades teniendo hijos y metiéndose en hipotecas, sin pretenderlo han tomado rumbos tan dispares que han ido perdiendo pelo y ganando peso, pero no han dejado apagar las brasas de cariño que doña Julia fue depositando en sus corazones y fíjate, han conseguido que sus entrañables recuerdos tejiesen un tapiz permanente, cuajando un inolvidable homenaje -en estos actos tan cariñosos las palabras no son nunca lo más importante- donde se mezclaban las alegrías, los abrazos sinceros, afloraban esas anécdotas que tienen la virtud de devolverte por un instante a revivir el momento lejano retornándola por una mañana -una luminosa mañana de sábado- a aquella calle, a aquella aula donde todos salieron ignorando que regresarían un día para hablar con su venerada maestra doña Julia, para enseñarle los plumieres y los libros que en su día les regaló dedicados. Incluso Mari Cruz, una antigua alumna que durante muchos años de su infancia hizo la trashumancia desde Linares de Mora a Geldo con su padre que era pastor, ha acudido para no perder la ocasión de volver a besar y abrazar a su antigua profesora.

He sido compañero de profesión de Julia durante muchos años en el Pintor Camarón de Segorbe, yo recibía sus alumnos/as y me es grato, muy grato confesar que me llegaba un alumnado excelentemente preparado para afrontar el siguiente nivel. Mi querida compañera nunca destacaba por su protagonismo en las relaciones sociales, su perfil buscaba ser discreto, no deseaba brillar en reuniones pero se esforzaba por ser una buena y eficaz profesional y lo conseguía porque cuando me hacía un informe oral del alumnado que iba a tener, me entregaba en sus frases todo el cariño que les había dado… “cuidamelo que es muy inocente” “esta ponla siempre delante que habla demasiado” “esta podrás hacer que llegue a catedrática”. Por eso quiero agradecer a esos niños de Geldo que hayan sido tan adultos como para tener la sensibilidad de no olvidar con quien garabatearon sus primeras letras.

RODOLFO Y VENTURA
JOYERIA ROYO

El día de su jubilación, entre otras palabras, le dije

Porque hoy, Julia

dejamos abierta la puerta de esta escuela

que tus lápices han ido poco a poco dibujando

para que las gomas nunca la puedan borrar.

Esta mañana he comprobado que en Geldo tampoco te borrarán nunca.

   MANUEL VTE. MARTÍNEZ