©  ¿Granizada veraniega? .-

Aquel irrepetible ateniense, ese profesor del pensamiento griego con el que hubiera disfrutado tanto si hubiera tenido el privilegio de acudir a su academia, contaba un día a sus alumnos -no hay constancia de que existieran alumnas todavía- que un niño, habiendo recibido la noticia de su progenitor de que tenían que emprender un próximo viaje a la inquietante Esparta, para satisfacer sus ansias de conocimiento le preguntó al padre… ¿Qué está más lejos, Esparta o la Luna? El padre, frustrado por las aparentes pocas luces del casi adolescente, le replicó airado y con un punto de decepción… ¿No lo sabes? Dedúcelo... Ante la falta de respuesta del chaval, el padre le ayudó… No debieras dudar… Puedes ver la Luna… ¿Llegas a ver Esparta?

ESCUELA DE DANZA
Yo ya no sé si el motivo son las calores del agosto que aún no ha llegado o que hemos fracasado sucesivamente en el europeo de fútbol y luego en el Tour. Tampoco sé si ayudaría el que cogieran la toalla y se mojasen alguna parte seca y tocasen la arena más que los escaños… Pero estoy convencido de que nuestros polí[email protected] nacionales, al igual que el padre ateniense de la historia, no aciertan al sacar las conclusiones que les hemos dado ¡por dos veces! ¡no lo entendieron a la primera y no lo entienden ahora! Es por esa falta manifiesta de deducción, por esa ineptitud hacia la inferencia, que mis vecinos de la calle, me han animado a que les recuerde a esos madrileños accidentales que quieren representarnps en sus escaños, que nuestros votos manifestaron una clara pluralidad para obligarles a moverse, a dialogar, a entendernos y entenderse para comenzar a solucionar los problemas del parado, del emprendedor, del enfermo, del marginado y de la estudiante desmotivada y desorientada. La línea roja que vivimos en esta última, despótica y demoledora legislatura, que protegía al corrupto y al que estando al lado del corrupto callaba por miedo a que le suprimiesen su situación de privilegio, es la que hemos querido borrar en las dos elecciones efectuadas… En la segunda ya hemos introducido el voto a regañadientes… No me imagino que pasaría en una hipotética tercera llamada electoral… Me animan mis vecinos a que les aclare que no queremos líneas rojas, ni actitudes feudales y prepotentes. Que a muchos, nuestra indignación nos ha llevado a votar incómodos o tapándonos las narices, pero lo hicimos, porque creíamos que era nuestra obligación. Imítennos, tápense las narices pero tengan abiertos los oídos y escuchen, actúen, logren un gobierno de narices tapadas, porque esas condiciones triviales, casi arbitrarias que van colocando como zancadillas, están bien como escenificación, si luego las eliminan en un momento que crean oportuno. Al no hacerlo aclaran que todos anteponen el partido al país y, además de mostrar una ineptitud que les invalida para futuras soluciones, admiten desconocer si está más lejos la Luna o Esparta y su inacción puede resultar peor que una granizada de verano.

¿Granizada veraniega?

Manuel Vte. Martínez