Ismael Sanjuán hace balance de su gestión en la Cooperativa de Viver

Tras 12 años al frente como presidente Ismael Sanjuán decide dar un paso al lado para que entre en su puesto aires renovados cargados de juventud, ilusión y savia nueva. Y decimos a un lado porque Sanjuán continuará como vicepresidente de la Cooperativa de Viver, a la que siempre estará vinculado. En esta entrevista, el ex presidente hace balance de su gestión, valora la situación actual de la cooperativa y echa la vista atrás para analizar lo que fue y lo que ahora es la entidad gracias a la apuesta decidida por los principios cooperativistas y la diversificación.

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Tras 12 años al frente, ¿por qué decide dejar el cargo en un momento en que la entidad se encuentra en su punto álgido?

La única cuestión es que llega un momento en que debemos cambiar de posición, porque hay juventud con más empuje e ilusión a la que hay que dar paso. Aun así no abandono porque los valores y los proyectos cooperativistas me parecen fundamentales para la sociedad actual, especialmente en los pueblos de interior. La cooperativa es el alimento clave para revivir los municipios y la que a pesar de la crisis ha continuado creciendo y creando puestos de trabajo.

¿Qué se encontró al llegar a la Cooperativa hace 12 años como presidente?

Llegué mucho antes, pero en general era una cooperativa envejecida, no solo en número de socios y retos de futuro, sino también en la misma estructura física del edificio, que no daba ninguna imagen positiva de la entidad. Había una dinámica en la que solo se pagaba por ser socio y no se implicaba a la gente, solo se hacía aceite y abonos. La cooperativa no era un elemento de unión del pueblo como es ahora, había gente con interés, pero no era fundamental para creación de futuro.

Y ahora, ¿cómo deja la entidad?

Cuando entré como presidente en 2005 había 420 socios, 4 trabajadores, una facturación de 1.3 millones de euros y una producción agraria de 710 toneladas. Ahora los últimos datos de 2017 de los que hicimos balance la semana pasada cuentan con 491 socios, 43 trabajadores, 2952 toneladas de producción agraria y una facturación de 8,1 millones de euros.

¿Qué es de lo que más orgulloso está de que se haya hecho durante su presidencia?

Evidentemente, el tema del primer Chárter fue la decisión más arriesgada que hizo la cooperativa por la fuerte inversión económica que suponía, pero a la vez la más acertada echando ahora la vista atrás. No fue fácil porque hubo problemas y opiniones encontradas, pero hoy día diría que el 100% de la gente está contenta con el servicio, no solo con esto, sino con la actitud general que la cooperativa ha ido tomando para mejorar el servicio para los ciudadanos del pueblo.

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¿Y le queda alguna espina clavada por algo que no se ha podido hacer?

No, me queda como positivo la actitud constante de intentar asumir retos, no solo porque sí, sino porque seamos capaces de racionalizar las posibilidades de mejorar en todos los aspectos y la dinámica de que asumir retos es importante es lo más interesante, y así me gustaría que se siguiera.

¿qué ha supuesto la diversificación de la cooperativa?

Fue clave para crecer y continuar adelante. Empezamos a pensar que la cooperativa podría desempeñar muchas más funciones de las que hasta el momento se prestaban. Salir de la dinámica exclusiva del aceite fue fundamental para que también hayamos crecido a nivel social, a nivel de proyectos, trabajo y para poner en valor la agricultura y luchar por la comercialización digna del producto.

¿Deja el cargo con un proyecto ilusionante que además se habrá implicado mucho por sus conocimientos como es el tema del vino, ¿cómo cree que pueda funcionar?

Era un reto pendiente por nuestra tradición con el vino, el cultivo de vid en la comarca hasta 1915 fue muy importante, pero la filoxera arrasó las viñas y los agricultores empezaron a apostar por otros cultivos. Estoy contento de que desde la cooperativa se vuelva a apostar por la recuperación de este patrimonio. Ahora es un proyecto más de ilusión que de realidad, pero estamos trabajando para que sea una opción más de cultivo entre los socios.

¿Por qué la Cooperativa deja de hacer la feria del aceite?

Se empezó en un momento en que lo que producíamos en la cooperativa era aceite. En este momento tenemos muchos más productos como nueces, almendra, vino, hortaliza y mucha actividad de otro tipo que nos llevan a que el volumen de negocio del aceite no es el más significativo de la entidad. El pasado año consideramos que centrar toda nuestra actividad en el aceite cuando había años que contábamos con problemas reales para llegar a la Feria con Aceite para vender por la poca cosecha no tenía sentido y pensamos que la inversión que nos costaba hacer esta feria podría repartirse para hacer otras cosas.

Sin embargo, este año es el Ayuntamiento el que toma la iniciativa.

Sí, estábamos convencidos de que debía ser así y por tanto contarán con nuestra colaboración, por supuesto. Los años que lo hemos gestionado a Viver lo hemos puesto en el mapa con este tema y no es conveniente tampoco dejar perder esa imagen positiva, aunque nosotros no lleguemos ellos pueden ahora coger el relevo.

¿Qué consejo le daría a su sucesor, David Carot?

Pocos porque ya sabe la dinámica y cómo nos gestionamos, pero si tengo que precisar algo es recordarle que el presidente debe ser una persona moderadora, que mantenga el buen ambiente con los socios y que en las asambleas sea capaz de calmar el temple entre los socios, que puede ser lo más complicado. Le digo que la emoción y la ilusión es fundamental también para llevar el proyecto adelante, estimular y hacer grupo.

Por último, ¿qué le ha aportado ser presidente de la Cooperativa?

Siempre me han parecido importantes los valores que son capaces de hacernos vivir en la sociedad de forma efectiva y satisfactoria y esto es lo he encontrado y descubierto en los principios cooperativistas, que considero fundamentales a la hora de gestionar la sociedad y evolucionar.

Ana Monleón – Foto:A.M.

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