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A lo largo de estas semanas hemos tenido ocasión de participar en varios encuentros con profesionales del sector, entidades gestoras, fondos de inversión, asesores… y de todas las intervenciones hay un denominador común, el proceso de inversión requiere de método, constancia, estudio y tiempo.

Nuestro país tiene la característica de no tener una cultura financiera tradicional como la de otros países desarrollados. Esto quiere decir, que el perfil medio del ahorrador-inversor español pondera en mayor medida unos criterios con distinto sesgo al de otros países. Por lo tanto, en el desarrollo de otras formas de inversión llevamos otro ritmo.

Los estudios muestran que los españoles tenemos preferencia por los inmuebles, como activo de inversión y en el ahorro conservador, entendiéndose como los depósitos a plazo en entidades financieras, convirtiéndonos en proveedores de pasivo o liquidez a través de las cuentas corrientes, de las bancos nacionales. En algunos casos, se detecta cierta tendencia a la contratación de algunos productos financieros, poco sofisticados, con el asesoramiento de la red bancaria. Se observa que las entidades, diseñan planes de inversión para sus clientes, atendiendo a sus objetivos comerciales o de balance. Tradicionalmente, la banca española hace propuestas a sus clientes potenciando los depósitos a plazo versus los fondos de inversión, según sus necesidades, bien sea de captar capital para dar préstamos o bien sea para nutrir la cuenta de resultados a través de comisiones. En el caso de disponer de algún producto algo más sofisticado, ha sido en estos último años cuando se han empezado a implantar métodos de identificación del grado de riesgo del cliente, en aplicación del cumplimiento normativo que el supervisor ha establecido, como consecuencia de las malas prácticas que ha habido.

ESCUELA DE DANZA
En un escenario de tipos de interés como el actual, quienes desean obtener mejores rentabilidades, tienen que asumir buscar en más alternativas que la tradicional y cómoda propuesta que ofrece su sucursal bancaria. Es recomendable buscar servicios de profesionales de la inversión no alineados únicamente con los intereses corporativos de las entidades. Se trata de asesores independientes que trabajan para obtener la máxima rentabilidad buscando las oportunidades del corto plazo y apoyándose en una adecuada planificación financiera a largo plazo. Parte de su trabajo se basa en generar propuestas óptimas desde el punto de vista de gastos y rentabilidad (en sentido amplio). El resultado nunca puede ser predecible por definición, pero en lo que sí hay garantía es en la independencia y en la total libertad a la hora de tomar decisiones, orientadas única y exclusivamente a los objetivos del cliente.

En España tenemos entidades de asesoramiento y de gestión independiente de menor tamaño en comparación con otros países de nuestro entorno pero hay que resaltar los numerosos ejemplos en la calidad y en la capacidad de obtener retornos recurrentes a las inversiones. Incluso si comparamos con las divisiones de gestión de patrimonios de las grandes entidades financieras nacionales. Todas ellas disponen de buenos profesionales del análisis, de la gestión y del asesoramiento que cubren el estudio de empresas cotizadas españolas y extrajeras. El inversor particular no suele disponer de las herramientas ni del tiempo necesario para esta tarea, aunque las nuevas tecnologías sean de gran ayuda, para poder tomar decisiones contrastadas. Se buscan empresas a buen precio de cotización en mercado y que estén bien gestionadas para que los inversores terminen reconociendo su valor. La clave está en distinguir valor y precio. Esta diferenciación se suele dar en todas las empresas, pero detectarlo como una verdadera oportunidad requiere de trabajo.

La esencia parece sencilla al enfrentarnos a una decisión de inversión. Empresas con negocios seguros y contrastados, con buenos flujos de caja, poca competencia o ventajas competitivas, reducida deuda, propiedad y control familiar, históricos beneficios recurrentes, pago de dividendos y buen equipo de gestión. Este puede ser un método, como hay otros. En este caso, el largo plazo y una acertada gestión de la liquidez son las claves para obtener los resultados. Estadísticamente está demostrado. Como decía Warren Buffett, “proporcionar un periodo de madurez suficiente para que lo que pagas, el precio, se convierta en el valor, lo que percibes”.

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Trinitario Royo