© La Marjal dels Moros  (Puçol-Sagunto) .-

Las olas rompían sus encajes de espumas sobre el brillante guijarral de la costa. Desde Puçol hasta el Grau Vell en Sagunto,  la playa se extiende en un estado primigenio, intacto, como helénico, con su luz cimbreante.

Costa  adentro se abre la ancha superficie de la Marjal dels Moros, con su estampa lacustre, con sus lagunas inundadas de agua, con sus carrizos y juncales, dando refugio a infinidad de aves acuáticas, donde la cercanía de núcleos habitados no rompe el valor medioambiental de este espacio protegido, dominado a escasa distancia por los silíceos escarpes del monte Picayo.

La estela de las olas del Mediterráneo ribetea el silencio del marjal, alternado por los vuelos de gaviotas, cormoranes, cercetas y patos.

ESCUELA DE DANZA
Avanzo por el cordón de guijas de la playa con su brillante textura. Y la brisa menudea a mi alrededor con su olor a sal. Alcanzo paulatinamente los puestos de observación del humedal. La vista rastrea los espejos disformes del agua retenida, rodeada de carrizos, eneas, juncales y cañares.

Sirva esta gacetilla para sugerir una visita al Marjal dels Moros, durante el día o al atardecer, viendo como el sol se apega a la Calderona y los sonidos de las aves emergen desde el marjal, contemplando, además, como las aves se acercan en grupos al humedal, sobrevolando el mar con sus vistosas formaciones en delta.

La Marjal dels Moros

Luis Gispert