Pasado el calor estival, incluso las buenas temperaturas del llamado Verano de San Miguel, La memoria doliente es el título del cuarto relato escrito por José Manuel López Blay para estos primeros días del otoño.

La Virgen entró al pueblo por el camino del Henchidero. Tenía los rasgos más dulces que la otra, la que descabezó el Abanto Pulo. Hubo volteo general de campanas y bombas reales. Las calles se alfombraron de murta y de espliego y en los balcones colgaron las mejores colchas. Nunca se había visto una fiesta así. Bueno, a lo mejor sí, cuando lo del agua, en el quince; pero entonces yo aún no había nacido. Las mujeres lloran a su paso. Y los niños, contagiados, no encontramos consuelo. Hasta los hombres que la traen a hombros en su anda no disimulan las lágrimas. Pero algo me inquietó en aquel día de júbilo. Alrededor de la Virgen había demasiadas pistolas y uniformes militares. Falangistas, carlistas, guardias civiles… Alguien marcó el territorio. Había habido una guerra. Y en las guerras hay vencedores. Y vencidos. Aquella virgen era la Virgen de los Vencedores. Las pistolas así lo proclamaban. Los vencidos tendrían que agachar la cerviz.

Cuando la Virgen pasó delante de mi madre, oí que suplicaba entre sollozos. Apiádate del alma de Joaquín. Yo también me acordé de los dos milicianos que encontraron muertos al final de la calle del Calvario. Eran dos niños que tropezaron con la muerte cuando debían haberse dado de bruces con la alegría de vivir. Miré a la Virgen a los ojos y recé con una fe que ya nunca he sentido. Madre, haz que los hombres recuperen la cordura. La Virgen me miró. Y lloró.

La memoria doliente   Diez y media de la noche. Mi abuela cierra los ojos. El sueño la vence.

Abuela, váyase a dormir.

La acompaño. Le llevo un vaso de agua que dejo sobre la mesita.

—Buenas noches, que descanses. Hasta mañana. La beso en la frente.

—Si Dios quiere, tesoro, si Dios quiere. Mi abuela duerme.

Llueve. Sigue lloviendo. Eternamente lloviendo sobre su memoria doliente.

La memoria doliente

José Manuel López Blay.