Las cuantiosas goteras e importantes filtraciones de agua existentes en el semisotano existente en la Glorieta Municipal de Segorbe, que en septiembre del pasado año empezó a ser restaurado, hacen totalmente inviable la colocación de un sistema de iluminación eléctrica.

El problema, que apunta a una importante imprevisión inicial del proyecto,  intentará ser solucionado por el gobierno local con la impermeabilización de la techumbre del semisotano  y suelo de la Glorieta, utilizado a lo largo de la historia como almacén municipal, perrera y refugio, entre otros.

Para ello, según explicó a InfoPalancia la alcaldesa de Segorbe, Mari Carmen Climent, “hemos tenido que presupuestar una importante partida para en los presupuestos del próximo año para arreglar el suelo y que no se produzcan más goteras porque ya nos han dicho varias veces los electricistas que tal como están las cosas no se puede colocar la instalación”.

El aludido arreglo consistirá en el levantamiento del adoquinado, impermeabilización del firme y reposición del retirado adoquinado de color existente junto a la balaustrada que bordea el parque por la parte del paseo Monseñor Romualdo Amigó, bajo el cual se ubica el semisotano de 152 metros cuadrados.

Los trabajos de impermeabilización requerirán una inversión aproximada de 40.000 euros, lo que supone una inversión algo inferior  a la invertida hasta ahora en la improductiva rehabilitación.

Los trabajos realizados hasta ahora han corrido a cargo de la empresa Construcciones Rafael Zarzoso, a la que se adjudico el proyecto de rehabilitación por 67.720 euros.

Ahora el Ayuntamiento descontará del presupuesto de adjudicación el importe de la instalación eléctrica que teóricamente debía haberse instalado, con el fin de “poder recepcionar la obra antes de acabar el año y después sacar a licitación el arreglo de las goteras”

El proyecto fue promovido por los anteriores mandatarios locales  y en principio el plazo de ejecución de las obras era de cuatro meses, durante los que había que desescombrar alguna de las salas de esta especie de semisotano de finales del siglo XVIII que con el tiempo y los desplomes como el acontecido en los últimos días fueron quedando cegadas.

Chelo Torrejón – Foto:José Plasencia

RODOLFO Y VENTURA