©  Las semillas de Lino .-

Hace unos años un magnífico científico me comentó leyendo su libro “Una breve historia de casi todo”, que en mi cuerpo poseía algunas docenas de átomos que habían pertenecido a Jesucristo, a Mahoma, a Napoleón, a Hitler… Describiendo los miles de cuatrillones de átomos que me guardo en mi persona, afirmaba que yo -o cualquiera que me lea- estaba formado y conformado, sin dudarlo, por aquellos que he dicho y otros muchos con los que se va recreando nuestra naturaleza. Repasando la influencia que tenían esas pequeñísimas partículas en mi forma de ser, no me veía milagrero como Jesús, ni iluminado como Hitler, si acaso algo del bíblico Job en los años de mi profesión docente…

Pero esta noche del sábado 14 de Mayo, en este concierto alternativo a la feria medieval -no mojada- que nos ha ofrecido, primero Enrique Carot y su fliscorno, luego la agrupación recién creada INTERREGNO BAND he comprendido que todos ellos estaban formados y conformados con cascadas de protones de Malher y de Chopín, con ráfagas de electrones de Groucho Marx y de Gila, con pilas de neutrones de Einstein y de Galileo y con algún quántum sinfónico sacado de los húmedos rumores del Palancia.

Ese personaje musical e inconformista que conocemos como Manuel M. Hervás Lino, irremediablemente contaminado de unas geniales ideas subatómicas que le permiten comprender y transmitir que todo lo clásico es magnífico e irrepetible, pero que aún podemos asombrarnos y disfrutar entrando por nuevas rutas y quiere abrírnoslas, ha sabido convencer y dejarse acompañar por Ruben Ballestar, Pinos,Jesús Garcia y Santi García para ofrecernos una recreación tan original como vanguardista del CUADERNO DE YOKOHAMA -obra de Llorenç Barber– en el auditorio municipal de Segorbe.

Este concierto, como el resto de actos que componen el FLESAP –y ahora me pongo didáctico, FLESAP significa Festival de Libre Expresión Sonora del Alto Palancia- pretende mostrar una visión alternativa al mundo de los sonidos musicales, una apertura de los sentidos para disfrutar también en caminos no transitados acompañados, eso sí, de una libre imaginación.

No quiero dejar de lamentarme que, de los veintipico mil habitantes que pisamos la comarca, todos ellos construidos con esa mezcla de átomos -los históricos y los anodinos- solo una cuarentena pudiéramos gozar de este evento capaz de sacar sonidos de un piano ignorando sus teclas, de guisar ritmos de piedras en ajadas cacerolas, de percutir el aire con balones, de enfriar sonidos desde una monumental batería, de…

Puestos a soñar -escribir muchas veces es soñar- me hubiera encantado que una mínima porción de la juventud palantina, se hubiera sentado en las butacas del auditorio segorbino y se hubiera podido intoxicar con esos extraños sones capaces de reventar las cotidianas murallas de la mediocridad. Pero no debo ponerme estupendamente moralizador, el FLESAP continúa su programación.

Las semillas de Lino

Foto: Pinos

Texto: Manuel Vte. Martínez