© Los alturanos subieron a la Cueva Santa .-

Durante la madrugada del domingo, cuando la oscuridad de la noche era rebasada por los primeros rayos de sol y el campanario de Altura tocaba las siete de la mañana, la plaza de San Miguel, que rompía su habitual silencio de esas tempranas horas, comenzaba a recibir a peregrinos, dispuestos a emprender a pie el camino hasta el Santuario de la Virgen de la Cueva Santa.

Fue entonces, cuando el párroco de la Villa de Altura y capellán del Santuario de la Cueva Santa, Juan Manuel Gallent, procedía a bendecir a los romeros para comenzar el camino de 12 kilómetros que separa la población del santuario mariano.

Con la Virgen de la Cueva Santa encabezando la romería, llevada por las camareras y llevadoras junto a sus acompañantes, partían alrededor de mil personas con caña y pañuelo.

Romeros en el Santuario.

Durante el camino el sindicato de riegos preparó un desayuno a los romeros los cuales también podían turnarse a la Blanca Paloma portándola en su camino hacia el Santuario.

Tras más de dos horas y media de trayecto, los romeros iban abarrotando los alrededores del recinto mariano, alrededor de una mesa donde almorzar y debatir antes de partir a la celebración de la misa solemne.

Una vez acabada la misa, el alcalde de la localidad de Altura, como marca la tradición, bajó a la Blanca Paloma del altar y fue venerada por los fieles hasta allí desplazados para la ocasión, algo que sólo ocurre en la romería celebrada por la Villa de Altura.

El próximo sábado, la población de Alcublas será la encargada de desplazarse hasta el santuario en romería, la cual es especial debido al simbólico cambio de varas de mando que realizan los alcaldes de ambas localidades.

Los alturanos subieron a la Cueva Santa – Alejandro Ibáñez. Fotos:A.I