Los cementerios municipales han ofrecido hoy una imagen muy distinta a la que suele ser habitual el de Día de Todos los Santos, en el que este año la soledad, silencio y esa especie de temor intangible que flota en el aire de los campos santos apenas se ha visto alterada por algunas visitas.

Las personas que hoy han acudido a los cementerios para visitar a sus muertos lo han hecho de forma ordenada y escalonada, respetando los horarios de apertura fijados por los mandatarios, que en prácticamente todos los pueblos y ciudades también ha limitado aforos y regulado las puertas de entrada, salida, puestos de desinfección y pasillos de circulación.

Y es que el Covid ha relegado al olvido, al menos de momento, las festivas y concurridas mañanas de la festividad, en la que no ha fallado este año han sido las elevadas temperaturas impropias del día 1 de noviembre.

Chelo Torrejón – Foto:José Plasencia

RODOLFO Y VENTURA