El invierno nos regala fotografías impresionantes. ¿Alguna vez has visto la escarcha, y la cencellada? Estos fenómenos son muy comunes en estas épocas del año y su formación es más que curiosa.

La escarcha o helada blanca suele formarse y aparecer en las temporadas anticiclónicas, en los días en calma y con ausencia de vientos. Estas condiciones favorecen que el suelo irradie rápidamente el calor. Este fenómeno ocurre por la noche y lo solemos encontrar a la mañana siguiente, en los coches y en la vegetación, con esa capa congelada que nos recuerda a la nieve.

El aire que nos rodea y que respiramos contiene vapor de agua. Cuando el sol se esconde y anochece, la temperatura suele bajar y la tierra comienza a enfriarse. El aire frío, al ser más denso, desciende hacia las capas más bajas y comienza a enfriarse junto con la superficie. Tanto la humedad como la temperatura juegan un gran papel. La humedad relativa del aire tiene que ser superior a 60% y la temperatura de la superficie inferior o igual a 0º C. De esta forma el vapor se convierte directamente en cristales de hielo que conocemos como escarcha

Aunque el procedimiento es muy parecido, a la hora que se forme la cencellada, tienen que haber bancos de niebla. La cencellada blanca, aparece en las jornadas anticiclónicas, con ambientes fríos y calmados. Este fenómeno se forma cuando se producen nieblas en los lugares donde la temperatura es baja, cuando el ‘punto de rocío’ está por debajo del de la congelación.

Las pequeñas gotitas suspendidas en la niebla, pasan a estar en estado de subfusión -manteniéndose liquidas a temperaturas inferiores a los 0 ºC- y al entrar en contacto con alguna superficie quedan atrapadas formando esos cristales pequeños y brillantes. Aquí destaca el viento, que cuando sopla desvía estas formaciones a su merced y pueden crear una especie de ‘banderas de hielo’, ‘plumas’ y ‘agujas’ impresionantes para fotografiar.

José Miguel Barrachina (Asesor Meteorológico)

RODOLFO Y VENTURA