Miguel Barrachina Ros

Secretario General del Partido Popular de Castellón

Los ayuntamientos que saldrán de las próximas elecciones municipales poco tienen que ver con los de hace cuatro años.

La nueva normativa nacional ha hecho que los municipios quebrados de 2011 y amenazados con la disolución por la Unión Europea estén hoy en situación de superávit.

Este giro copernicano en las cuentas de los municipios, que aseguran su viabilidad futura, no ha sido fruto de la casualidad, tanto la Ley de Estabilidad Presupuestaria, como la reforma local, han permitido que los mismos ayuntamientos que gastaron 39.000 millones de euros de más, en 2011, último año socialista, tengan ahora un superávit de 41.000 millones.

Los ayuntamientos han hecho muchos esfuerzos. Han reducido sus plantillas a lo estrictamente necesario, han aplazado las inversiones que no eran urgentes, han saneado y simplificado la administración, eliminando más de mil entes públicos, haciéndola más accesible y útil para los ciudadanos.

Puede resultar sorprendente pero hoy las entidades locales pagan antes que las empresas, la inmensa mayoría en menos de treinta días…y todo ello en una sola legislatura.

Gracias a estos dos factores, esfuerzos y reformas, los ayuntamientos de toda España, y especialmente los de nuestra provincia, que durante 2011 soportaban con cortes de luz por impagos, retrasos en el abono de sus nóminas a trabajadores y largas colas de proveedores esperando a cobrar facturas, están ya hoy elevando su actividad, mejorando la prestación de sus servicios e incrementado las inversiones.

Sólo en el último año, los ayuntamientos han duplicado su superávit, demostrando que la solidez de sus cuentas ha contribuido a equilibrar el déficit público, la senda de la recuperación

Los nuevos ayuntamientos que nazcan el próximo 24 de mayo tendrán por primera vez estrictamente fijadas sus competencias, limitado por ley el sueldo de alcaldes y concejales, y establecidos   límites para el número de concejales y de asesores con retribución para cada municipio. Aunque pueda parecer extraño, hasta la reforma local de Rajoy, un municipio por pequeño que fuera podía tener salarios y asesores ilimitados.

Algunas entidades locales, como la Diputación de Castellón, anticiparon estos cambios menguado voluntariamente un 25% el salario de su presidente Moliner y acometiendo, con años de antelación, todos los cambios que se sustanciarán con las elecciones de mayo.

Hoy nuestros ayuntamientos son más eficientes, solventes, están mejor dimensionados y prestan servicios de mayor calidad que hace cuatro años.