JOYERIA ROYO
RODOLFO Y VENTURA

   Cuando el denominado SIGLO DE ORO ESPAÑOL, abarcando un periodo de tiempo desde el año 1492 hasta mediados del siglo XVII, España contaba con unos doscientos cargos de confianza regia, revestidos de una cierta autoridad política, que al socaire del monarca absoluto regían los vastos territorios del, a la sazón, IMPERIO ESPAÑOL, validos, chancilleres, virreyes, veedores, etc. Asistían con sus decisiones vicarias del rey a la gobernanza del imperio mas extenso de la era moderna.

   Actualmente tenemos en España mas de medio millón de estos cargos políticos que insosteniblemente pacen en las praderas del presupuesto público; haciéndonos sufrir una de las administraciones POLÍTICO-ADMINISTRATIVAS más caras, ineficaces e inútiles del Mundo Globalizado y Progre, tal y como gusta epitetarse estos artistas a sí mismos.

   Cada metro cuadrado de nuestro suelo patrio sufre las decisiones y consiguientes exacciones fiscales de una pléyade de mesogobiernos con capacidad y voracidad recaudatoria. De menor a mayor ámbito de influencia nos encontramos con los ayuntamientos.

   Los consejos, o como se llamen esos órganos de naturaleza híbrida que manipulan las mancomunidades, ocupan el segundo escalafón en nuestra estructura piramidal de poder político. Estos órganos acogen en su seno un grupo de politiqueros de la zona, que encuentran ensamble muy bien retribuido para las escasas capacidades intelectivas que poseen.

  Ascendiendo la pirámide mentada, nos encontramos con las Diputaciones Provinciales; paradigma del nepotismo, despilfarro y utilización torticera del poder que les es atribuido. Instituciones prescindibles para el Bienestar Común, de igual guisa que las anteriores.

   En nuestro ascenso piramidal llegamos a las CC AA, mesogobiernos o gobiernos intermedios, que en número de diecisiete distribuidos por doquier, han resultado ser una grave rémora para el buen gobierno común y nacional. No nos detendremos en mayor detalle, puesto que ello conllevaría una serie de razonamientos de argumentaciones políticas de gran enjundia y extensión. Tan solo mencionaré de soslayo que esta es la tercera vez que en la reciente historia de España se acomete una distribución territorial del poder político semejante. Las dos anteriores terminaron como es sabido, rematadamente mal. ¿Cómo finalizará esta tercera? Teniendo en cuenta que mas que gobiernos que procuran el Bien Común, son trituradoras de presupuesto y cobijo y acomodo de afines políticos, amigos, familiares y demás sujetos con la única capacidad de adquirir sustanciosos emolumentos. Si a todo esto le añadimos el afer independentista las perspectivas pueden ser de órdago, con resultado desastroso.

   Todavía nos quedan por mencionar dos formas de gobierno, el central de ámbito nacional, y el de Comunidad Europea de ámbito supranacional. Estos serán objeto de exposición en otra ocasión, por motivos de extensión en este breve ensayo de matiz político.

   Tan sólo reseñar que son demasiados órganos de gobierno cuyo mantenimiento a través de la exacción de impuestos, resultan ruinosos para el Erario Público, por ende al conjunto de españoles que sufrimos estas veleidades de la plaga de aprendices de brujo con dinero ajeno.

   Hoy en día solamente un partido político de ámbito estatal se manifiesta firme con este problema que atenaza a los partidos clientelares, proponiendo la reducción del número de diputados/as/es, con la recua de asesores y acompañamiento de adláteres de rigor. También propone la supresión de las Diputaciones y las CC AA, haciéndose acreedor de las más feroces críticas y desprecios por parte del resto de toda laya de politiqueros del amplio espectro político español.

Fernando Edo