Desde que en 2004 echara el cierre la última sala, acudir al cine en Segorbe se había convertido en una aventura. Para no variar la costumbre, han sido las zonas rurales donde la crisis del cinematógrafo ha golpeado con más fuerza. En capitales como Valencia sobreviven algunas salas, casi siempre agrupadas bajo una misma marquesina o bien, en las afueras, al calor de los centros comerciales. Sin embargo en municipios de menos de 20.000 habitantes es difícil encontrar una sala de cine con una programación sólida y atractiva.

En la comarca del Alto Palancia tenemos la suerte de contar con la asociación cultural Rosalea, de Segorbe. De nuevo hay que agradecer el empeño desinteresado de este grupo de vecinos en acercarnos la gran pantalla a casa. Rosalea (que homenajea en su denominación la desparecida sala segorbina) ya ha demostrado su compromiso con la cultura con otras propuestas solventes como el Festival de Cine de Segorbe, puntual cada otoño y del que se llevan cumplidas trece ediciones. La concejalía de cultura del Ayuntamiento ha dado la mano al proyecto y hace frente al elevado coste de los títulos, asegurando la periodicidad del Cine Club (primer viernes de cada mes). También ha facilitado el lugar: el fenomenal teatro Serrano y, lo que no es poco, la gratuidad del evento.

Solo queda pues animar a los vecinos a aprovechar la oferta y a acomodarse en las butacas del Serrano. Desengáñense, las películas, las series (último y poderoso enemigo del cine) que podemos programar en los televisores o en el móvil (allá usted) siguen siendo igual de buenas o malas, más o menos recomendables, pero poco tienen que ver con el acto de acomodarse ante una pantalla con las dimensiones adecuadas, con el sonido justo, olvidarse del noticiario y del teléfono, y vivir esa experiencia tan grata que es asistir a una proyección tal y como fue concebida por su autor.

La película elegida para abrir el ciclo el pasado viernes fue la multipremiada (cuatro Oscar en la reciente edición) Parásitos, del director coreano Bong Joon-ho. Buenísima elección que esperamos sea toda una declaración de intenciones de la asociación para lo que tiene que venir. Parásitos, un afilado retrato en clave de humor negro de la sociedad global actual: inmadura, desigual e inestable, es tal vez la prueba de que el mejor cine del momento se está realizando lejos de Hollywood, condenado últimamente a vagar por un páramo creativo en el que solo proliferan modernas versiones de viejos éxitos y clichés reproducidos hasta el hartazgo que parecen dirigidos a públicos con babero.

RODOLFO Y VENTURA
JOYERIA ROYO

Tal vez el mayor reto del Cine Club sea conciliar en su programación la diversidad de públicos que querrá satisfacer el Ayuntamiento, con su vocación de evitar los títulos que hoy por hoy llenan las carteleras de los cines más comerciales. Parece ir en esta línea el título confirmado para el próximo 3 de abril. The Joker (Todd Phillips), otro gran éxito de la temporada, puede atraer esta vez al público más joven, tal vez su escasez fuera el único “pero” al exitoso pase del viernes pasado, cuando se llegó a acomodar a 277 espectadores, un 80% del aforo total del teatro, según datos facilitados por Manolo Rodrigo, de Rosalea.

Ya no hay excusas para ver una película en condiciones óptimas y sin gastarnos un dinero (gasolina + cena + entrada). El desfase de unas pocas semanas que puedan llevar las películas programadas con los estrenos en los cines comerciales bien vale la pena. Y encima no nos van a meter por el morro veinte minutos de publicidad. ¿Les parece poco?

Héctor Hugo Navarro – Foto:José Plasencia