Revestido con alba, cruz pectoral, estola y casulla de color blanco, el obispo de la diócesis Segorbe-Castellón, Casimiro López, ha oficiado está mañana en la Catedral-Basílica de Segorbe la llamada Misa Crismal.

Concelebración de la Misa Crismal

Misa Crismal

Óleos. Foto: Chelo Torrejón

La celebración, en la que participan todos los presbíteros o sacerdotes de la diócesis, se celebra para consagrar el Santo Crisma y bendecir los óleos con los que unge a los bautizados y confirmados en la fe de Cristo resucitado.

Por su significación e importancia pastoral en la vida de la diócesis, la Misa Crismal debe celebrarse con el rito de una misa estacional en el primer templo de la diócesis.

La llegada y entrada del obispo a la Catedral ha sido esperada en los bancos por un heterogéneo grupo de personas, a las que Casimiro López se ha acercado a saludar y ofrecerles su anillo a besar.

Los catos de la prolongada liturgia, que ha resultado especialmente singular por la presencia de los más de ciento cincuenta curas de la diócesis vestidos de blanco, han sido seguidos por el público gracias a los pequeños libretos dejados en los asientos.

Misa Crismal.

Llegada de los presbíteros concelebrantes.Foto:Ch. T.

La presencia del obispo en la Catedral-Basílica de Segorbe durante estos días de la Semana Santa que acabamos de comenzar es de obligado cumplimiento en muchos actos tales como la procesión del Viernes Santo, en la que los cofrades de las tres cofradías existentes en al localidad llevan a hombros la imagen del Cristo Yacente.

Tres cofradías forman parte de la Semana Santa de Segorbe, la de la Sangre-Cristo de San Marcelo, la de la Trinidad y la de la Verónica. Ataviados con las tradicionales vestas, los documentos históricos aluden a que la indumentaria que hoy día lucen los cofrades correspondería a la representación de lo que en el siglo XVI se lucía para acompañar a los condenados a muerte. En el primer caso la indumentaria de los cofrades de la Sangre Cristo de San Marcelo llevan túnicas negras, con largas colas, que van rematadas con gorgueras y puños blancos. Asimismo, el guante blanco tapa sus manos que portean largas hachas de cera.

La cofradía de San Marcelo acompaña a su Cristo y a la Virgen Dolorosa, que también porta manto negro bordado en oro. En siglos pasados parece ser que las túnicas de San Marcelo fueron rojas. En el caso de la cofradía Trinidad, el color de sus túnicas es morado y cómo en el primer caso, están rematadas con larga cola, gorgueras, puños y guantes blancos. Al pecho lucen el medallón con el escudo de la cofradía. La Trinidad acompaña la imagen de su Cristo: El Cristo de la Merced y portea su Virgen Dolorosa con largo manto morado. Estas dos cofradías desfilan con el rostro descubierto, aunque en ambos casos las túnicas llevan capuchas cosidas a la espalda.

La última de Cofradías es la de la Verónica. Su indumentaria aporta la nota de color a la semana santa. En los desfiles utilizan túnica color marfil y cubren el rostro con capirote del mismo color, con la imagen de la Santa Faz y las siglas JHS como emblema. Llevan también una capa y cíngulo de color granate.

Chelo Torrejón/Ana Monleón.