NARCISO CHIVA PRESENTA SU ÚLTIMO LIBRO

¡OYE!… ¡AHORA QUE ME ACUERDO!…

PATROCINADO POR LA FUNDACIÓN MUTUA SEGORBINA

Cuando Einstein, atrapando lo imposible, sacó de su chistera su breve y famosa ecuación matemática, seguramente pensó que era un descubrimiento bueno. Aunque pasado un tiempo, algunas mentes más retorcidas que una escalera de caracol le hicieron ver que gracias a aquellos números que él puso a disposición del mundo científico, también se podían fabricar las poco pacíficas bombas atómicas.

Algo similar había ocurrido con las sales de plata, que también fueron cambiando el mundo, bien por sus usos medicinales -que a ciertos niveles producen una toxicidad – o desde que a Daguerre se le ocurrió emulsionarlas y plasmar las primeras imágenes nada hermosas pero enormemente prometedoras.

Desde entonces ya nada es igual, Marilyn Monroe sigue hermosa y joven después de muerta y nuestras antiguas calles y edificios los podemos conservar después de transformados.

No sé si Narciso aún juega con las sales de plata en una cámara oscura o se dedica a pixelar desde su flamante ordenador multipentium pero tengo claro que ha sabido desde siempre que atrapando un instante lo colocaba en la eternidad. Además sus comentarios -mañana historia, hoy ironía, siempre sabrosos- han ido enfocando, añadiendo contraste y ofreciendo la luz cenital de su carácter, de su buen hacer hasta lograr que dos siglos, el XX y el XXI se revelen con una encantadora visión segorbina y rompan la desmemoria que nos va invadiendo.

Este sábado, 13 de julio, en los locales de la Mutua Segorbina, Narciso Chiva ha presentado su tercer libro ¡OYE!… ¡AHORA QUE ME ACUERDO!… ante un numerosísimo público que llenaba el amplio salón de actos.

Sus palabras -tras las intervenciones del Presidente de la Fundación y del Director de Publicaciones- han ido justificando el nacimiento de un libro lleno de vicisitudes informáticas para un autor de 92 años, que siempre que lo ha pretendido, ha sabido atraparnos la sonrisa.

ESCUELA DE DANZA

Cuando ha subido unos peldaños más arriba, riéndose de las propias limitaciones que la edad le impone como si fueran una cortina dificil de levantar, nos ha arrancado la risa con anécdotas propias: Me decía un amigo hace poco: Narciso te veo algo gordo. Y yo se lo confirmé: Y tanto que estoy sordo. Como una tapia.

Oye, Narciso, ahora que me acuerdo, no hace falta buscar grandes hombres para enaltecer la historia de Segorbe, porque estos se suelen aparcar en los museos. Nuestra ciudad se enriquece con buenas personas que van aportando sus soluciones cotidianas a cohesionar la convivencia y consiguen el cariño sincero de sus gentes.

Hablo de aquel escritor y fotógrafo premiado, que debutó en AGUA LIMPIA con su sección de LA ESQUINA DE LAS MENTIRAS, el que fue soltando la mano, aireándola con una sana ironía, hasta compilar un libro donde esas sales mágicas están casadas con un peculiar comentario que todos tus lectores vamos a disfrutar.

                                                                                   MANUEL VTE. MARTÍNEZ