© Nicolás Camarón, un artista olvidado .-

“Murió del todo, pues murió olvidado”, esta frase de Ramón de Campoamor (poeta y gobernador civil de Castellón), podría ser el epitafio actual para este artista. Y decimos esto pues porque, y es casualidad, se celebra en este año que va languideciendo ya, el 325 aniversario de su nacimiento y los 250 de su muerte, sin que haya habido testimonio alguno sobre esta personalidad.

Nicolás Camarón Lloro, nacido en Huesca en 1692 y fallecido en Segorbe en 1767, es reconocido, principalmente, por ser el padre de nuestro paisano y pintor, José Camarón y Bonanat. Sin duda la sombra de su hijo ocultó la notoriedad que tuvo como escultor y, en menor medida, como arquitecto.

Llegó a Segorbe en 1716, con gran fama ya adquirida, a los 24 años, contratado por el Cabildo de la Catedral de Segorbe para realizar la nueva sillería del coro, ejecutando 43 bajos relieves de santos en los respaldos y sillas altas. Nada tiene que ver el actual, con la obra maestra de Nicolás que fue destrozada durante la contienda civil de 1936-39, y cuya restauración en la posguerra, fue un completo disloque. Por si les interesa conocer este impresionante trabajo artístico y sus diferencias, pueden leerlo en el Instituto de Cultura del Alto Palancia en http://www.icapalancia.com/wp-content/uploads/2017/05/Siller%C3%ADa_coro_Catedral.pdf

ESCUELA DE DANZA
Se estableció definitivamente en Segorbe, en 1727, al casarse con la segorbina Damiana Bonanat Monserrat, en la iglesia de la Sangre de la ciudad episcopal, convirtiéndose en cuñado del beneficiado de la catedral y miniaturista reconocidísimo, Eliseo Bonanat.

Como cita el Dr. Ramón Rodríguez Culebras en su libro José Camarón Bonanat, un pintor valenciano en tiempos de Goya, publicado por el citado Instituto de Cultura, “Nicolás ejecutó con valentía y con agrado de sus mecenas estas obras. Ello dio pie a nuevos encargos, con lo cual se estableció definitivamente en la ciudad, …, se fueron multiplicando sus retablos y esculturas por toda la comarca del Palancia, con algunas más en otros lugares del antiguo reino valenciano [Onteniente por ejemplo]. Cabe destacar, sobre las anteriormente citadas, las que realizó para los Mercedarios de Segorbe y para la cartuja de Valdecristo”.

Sobre su obra para este último cenobio recomiendo lean un artículo de David Montolío Torán, «El Hebdomadario de la Cartuja, una posible obra del escultor Nicolás Camarón (1662-1767)», en Cuadernos de Valldecrist, (nº 1 y 2, 2007, 19-22).

El mismo colegio de Jesuitas de Segorbe -hoy actual Seminario- le encargó el retablo mayor y los dos colaterales para su iglesia. Y de entre las muchas que ejecutó para los pueblos de la comarca, existen noticias documentales sobre el retablo mayor de Geldo y la imagen de la Pastora, de Jérica. También pueden verse de él dos relieves en madera, una Dolorosa y un Ecce Homo, conservados en el Museo Catedralicio de Segorbe, que deben ser puestos en relación con otro Ecce Homo de idéntica factura conservado en la iglesia parroquial de Altura.

De su actividad como arquitecto no existe noticia alguna determinada.

Como indicábamos al principio, Nicolás Camarón es un autor poco conocido por la historiografía, quizá por la progresiva destrucción de casi toda su producción documentada a lo largo de los siglos XIX y XX; desde la guerra del Francés, la Desamortización, las sucesivas guerras carlistas y la guerra civil de 1936.

Ojalá estas líneas sirvan para recordar su importancia y recuperarlo del olvido.

Nicolás Camarón, un artista olvidado

Dr. Patxi Guerrero Carot