El Ayuntamiento de Segorbe ha colocado estos días una nueva fuente en San Antón, en la replaceta que hay frente a la ermita. La actuación ha requerido una inversión de 5.000 euros, de los que la Diputación Provincial ha aportado 3.000

Una nueva fuente

Nueva fuente en San Antón

La modernidad convive con la historia. Foto:Ch.T.

En estos paseos invernales que doy para estirar las piernas y desgastar los calcetines, suelo decidirme por callejear deambulando, acogido por el casco antiguo que ha aprendido a evitarnos los vientos y abrigarnos cuando al atardecer llega esa helor segorbina. Ayer noche, durante mi rutinario recorrido, ante la ermita de san Antón me encontré una nueva fuente realizada con planchas de hierro oxidada, colocadas en tres niveles, que de uno a otro nivel iba dejando caer un fino hilillo de agua de manera continua. Está en un nuevo espacio recoleto, vecinal, acotado con bolardos y ante ella, dos personas vecinas del lugar conocidas y apreciadas por mí, ya mayores, miraban y remiraban el nuevo elemento y un supuesto banco de madera sin respaldos, extrañadas, sin decidirse a dar una aprobación o una crítica a la fuente que se les va a convertir en cotidiana. Al ver que llegaba yo, quizás sabedoras de mi inconsciencia continua, me pidieron un juicio y una sentencia. Como me comprometieron, la vi, la remiré, husmeé todos los ángulos posibles en la corta y media distancia. Mis dos conocidas, con una paciencia expectante, esperaban que yo diera un resultado para poder crear un estado de opinión ante tan novedoso diseño. En realidad a mi mente, en estas situaciones la dejo que elabore con lentitud. Me senté en el banco y les comenté que todos los procesos innovadores requieren un periodo de cristalización para poder enjuiciarlos. Les puse el ejemplo de la Torre Eiffel montada para la Exposición Universal de París, de finales del siglo XIX. Fue tan criticada por artistas y parisinos al ser montada, que el alcalde se comprometió a eliminarla al acabar dicha muestra. No le dejaron. Todos la habían asimilado como el gran emblema de la capital parisina. No llegará a eso esta humilde fuente, pero si necesitamos una perspectiva para ver si su diseño, su uso y su ubicación han sido acertadas.

Ese estado de opinión cuajado tras un devenir nos lleva a confirmar que el Monumento a los Toros nos define, que la estatua del Labrador da la bienvenida al forastero, que el centenario olivo de la rotonda en la avenida España es una maravilla natural que llorará la generación que vea su muerte, que no estuvo acertada la escultura de Fray Luis Amigó o que la fuente de la plaza Giménez Salas podría ser eliminada cualquier noche sin que la echáramos de menos.

El tiempo nos va dando una sentencia y yo, cada tarde que pasee y vea la nueva fuente, dejaré que vaya calando en mí, descubriré las propiedades medicinales de esas aguas que san Antón observa sonriente y esperaré a escuchar el decir de sus vecinos/as.

Una nueva fuente en San Antón

Manuel Vte. Martínez