RODOLFO Y VENTURA
JOYERIA ROYO

 

El ayuntamiento de Sot de Ferrer comenzará mañana lunes la segunda fase de las excavaciones arqueológicas del poblado íbero del siglo III-II a.C de Rochina, ubicado en el Alto de los Moros. La actuación se ejecutará con una subvención autonómica de cerca de 40.000 euros para obras de recuperación de emergencia de patrimonio declarado Bien de Interés Cultural, categoría que tiene este yacimiento de manera genérica por tratarse de un yacimiento fortificado.

La extensión del poblado es de unos 500 metros cuadrados y las actuaciones se ejecutarán durante un mes de trabajos.

Tal como ha explicado el arqueólogo que se hará cargo de las excavaciones, Luis Lozano, “durante el proceso se plantea la actuación en 2 de los 17 departamentos para, poco a poco, ir logrando la recuperación total del yacimiento y su puesta en valor”.

Y es que, informó Lozano, “la primera intervención en el poblado fue realizada entre 1913/1916 por Herminio Fornés y constituye la tercera excavación de cronología ibérica realizada en todo el territorio valenciano, tras las excavaciones en la Alcudia d’Elx (donde se encontró la Dama de Elche) en 1905, y tras las excavaciones en el poblado de La Covalta (Albaida) entre 1906 y 1918”.

Para el arqueólogo, la importancia de estos trabajos lo son, “tanto por la fecha tan temprana de las actuaciones arqueológicas, como por la metodología científica seguida en la excavación”. “En el caso de Rochina, los trabajos se realizaron con un rigor, documentando cada uno de los elementos que aparecía en cada una de las estancias, identificando las diferencias en los sedimentos excavados y realizando un estudio de recomposición de las piezas, así como planimetrías y fotografías de los objetos hallados”, destacó. Sin embargo, los resultados de las excavaciones del poblado de Rochina no vieron la luz hasta muchos años después cuando Domingo Fletcher, en 1940, publicó un artículo en la revista Atlantis, a partir de los datos obtenidos por Fornés.

Como resultados de esta temprana intervención se estima que, en el poblado se podrían identificar hasta 17 estancias y puede apreciarse claramente la muralla que, de manera perimetral, envuelve el recinto. También destaca la torre que se localiza junto a la entrada y una vivienda con una superficie mayor a la del resto de estancias.

Lozano ha informado que “por la publicación de los resultados deducimos que se excavó todo el poblado hasta llegar al nivel de pavimento. Sin embargo, al llegar a nivel del suelo se encontró una capa de cenizas que variaba de espesor y que justificó que se interpretara como un incendio, que provocó el final de la ocupación del mismo”.

Cabe recordar que en la primera intervención llevada a cabo el pasado año se excavaron los dos departamentos que forman la torre y otra de las estancias del poblado, que aparecía más deteriorada por la erosión.

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