Ramón Pardo.

Saber es algo consustancial a las personas y conocer qué ocurre en nuestro entorno es una necesidad y más si cabe en pleno siglo XXI, integrados en una sociedad que dicen del conocimiento. Una sociedad globalizada que nos replica información globalizada, la que hace que aquello que ocurre en el otro extremo del globo terráqueo forme parte de nuestra rutina vital diaria. La misma que nos hace olvidarnos de lo que pasa a nuestro alrededor. Por ello, la labor de los periodistas y de los medios de comunicación híperlocales como el que recoge este artículo, es vital para que los ciudadanos no pierdan la perspectiva de lo suyo, de aquello que pasa en su entorno y que no ven saturados por la cascada de informaciones o pseudoinformaciones que segundo a segundo cambian en las redes sociales, a golpe de tuit. Gracias a ellas sabemos de todo, pero ¿sabemos de verdad que pasa en nuestra calle, en nuestro barrio o localidad? y, más aún, ¿queremos saber qué ocurre en este espacio común? La respuesta es afirmativa, porque los humanos estamos ávidos de conocimiento e información. Una información que facilitan medios hechos por periodistas que recolectan, seleccionan, jerarquizan e interpretan la realidad local para contársela a sus públicos, los lectores.

Es por ello que la prensa local goza, por un lado, de la capacidad para convertirse, a partir de las noticias que elabora, en suministradora de informaciones de servicio para sus audiencias. Y por otro, la de construir y vertebrar comunidades. Unas comunidades que se agrupan alrededor de culturas, temas o ideas que les unen e identifican. Función ésta que ejercen los diarios locales y que les permite aglutinar a los ciudadanos y hacerles sentirse integrantes de un territorio físico común. Un espacio geográfico que va desde la ciudad hasta la comarca o la provincia, según el radio de acción del medio de comunicación, que se implica de forma activa en su entorno, un entorno al que dinamiza y articula con la construcción de una identidad a partir de las historias y noticias que cuenta .

El Periodismo local y vertebrador sigue estando vivo

Por ello, cuando asistimos al cierre de medios de comunicación o al despido de periodistas, el periodismo se empeña en mostrarnos que está vivo y lo está porque los ciudadanos quieren saber, buscan informarse para tener opinión y esa información la buscan donde mejor se la den. Y si las empresas periodísticas tradicionales prescinden de los profesionales, qué mejor que impulsar proyectos propios, enraizados en el territorio y comprometidos con sus convecinos. Así, en los últimos siete años, los mismos en los que la crisis económica se ha sumado a la de identidad por la que atravesaba el periodismo, han surgido nuevos medios, todos nativos digitales, que nos cuentan las historias más cercanas, las que más nos afectan y que pasan desapercibidas para los grandes medios.

Hace apenas un año Cuenca perdía su último medio de comunicación impreso y con él una parte de su historia. Segorbe y su comarca tienen ahora un espacio al que acudir para saciar su sed de noticias. El periodismo, aunque sea en la red, sigue vivo.