-GRAN NOVELA DE LA SEGORBINA ROSARIO RARO

La Historia me vuelve loco. Vamos, no quiero decir ahora que me apasiona, que también. Intento expresar aquí, que la Historia leída y asimilada por mis pocas neuronas supervivientes, en ocasiones me desconcierta.

Planeta edita Volver a Canfranc

Rosario Raro. Foto:M.Vte.M.

De pequeño, yo tenía al pueblo judío como un pueblo malo porque eligió sacrificar a Jesús. De hecho, no sé si escandalizaré a alguien al contarlo, pero en este Segorbe nuestro, allá por los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, rurales y rústicos como éramos, un insulto común y frecuente era llamar judio a alguien con cierto grado de perversidad hacia ti. Incluso llamábamos judios los niños de aquella época a quien veías escupir “como un judío”. Siempre nos convertimos en el producto resultante de los valores imperantes en cada época. Algún tiempo después aprendí que ese mismo pueblo, se convirtió en errante y llegó a ser expulsado de España y otros estados, llegando a ser masacrado por los alemanes en un intento de exterminio. En esa época de mi vida sentía pena por ellos… Hoy en día no, veo lo que ellos hacen con los palestinos y los veo poseedores de una inmensa crueldad…. ¡La Historia me vuelve loco!

Planeta edita Volver a Canfranc

Planeta edita Volver a Canfranc

Dedicando libros. Foto:M.Vte.M.

Pero la historia extrema que nos cuenta nuestra querida Rosario, editada por la editorial Planeta, ¡Sí, Planeta! habla de los judíos en ese momento cuando ofrecen su cara humana, cuando eran perseguidos y masacrados por la locura nazi, en el entorno de la 2ª Guerra Mundial y la huida que emprendieron algunos, a través de Canfranc hacia la salvación.

Esta apasionante novela noticiada en los últimos días por todos los medios desde sus espacios culturales, ha tenido una presentación más entrañable, más multitudinariamente íntima, para un grupo de amigos, compañeros y alumnos cercanos, en este fin de semana, concretamente el sábado 11 de abril, donde Rosario Raro, haciendo gala de ese segorbinismo que solemos exportar, fue contando los motivos que la llevaron a escribir esta novela, habló de los personajes reales -españoles y franceses- que se jugaban la vida para salvar otras perseguidas y cómo algunos regresaron con su familia para que conocieran a aquellos que no les importó perder su vida para salvar muchas.

Con ese buen hacer y esa complicidad de saberte rodeado de gente que te quiere -también habían muchos canfraneros que han aprendido a estimar a nuestra autora durante sus estancias-

contó anécdotas, su método de trabajo y acceso a la información, entrevistas realizadas y también, se destiló la reivindicación de que esa estación vuelva a revivir como un paso internacional imprescindible, tal como lo fue hasta 1970.

Imagínense esa tarde, en el vestíbulo de la monumental estación de Canfránc, mientras por sus amplias cristaleras se veía un verde paisaje pirenaico manchado por la blancura de la nieve en las cumbres…

Imaginenselo y vayan a la librería más próxima, pidan el libro, aplacen compromisos, les aseguro que es una historia que engancha.

Manuel Vte. Martínez.