© Por donde anda Peñaescabia .-

Dese su cumbre se asoman las tierras hermanas, la de las sabinas y los cereales, la de las carrascas, las truferas y las altas sierras. Allí donde Javalambre y Gúdar  trastean con las nieves invernales, con los cierzos y los verdes prados, con los pinos y los cañones fluviales.

Tierras de Teruel y Castellón.  Donde afloran temas de geología, de flora y fauna, de historia y patrimonio arquitectónico. Senderos homologados nos llevan a ver sus parajes y sus maravillas más recónditas.

Desde la cumbre de esta montaña el aire se afina más, estás más cerca de las nubes viajeras y divisas, casi tocándolo con las manos, el paraje más emblemático de la comarca, donde nace nuestro río, el Palancia.

Allí, en esta cumbre, te sientes un poco dioses. Los paisajes del Alto Palancia nos ganan sin remedio. Las rocas huelen a paz, serenidad y silencio.

Merodeas con ella con tiento, hay acantilados sin remedio. Con cuidado, avistas tierras nuestras, espectacularidad, un paisaje vivo, una acuarela pintada y paredes de grises con mácula eternizada.

Cerca de esta cumbre anda la sierra de El Toro, donde desde el Agrillar nos sentiremos altos, los más altos del Alto Palancia, con su agreste hermosura, con sus paisajes puros y recios.

¿La cumbre? Sí, lo digo. Es Peñaescabia. Subir a ella es toda una tentación. Pasareis por los Cloticos, por la pista que conduce al valle del Resinero… Y cuando las vistas se vayan agrandando entre el himno verde de los pinares, os fijaréis en una senda con cartel… Es la de la cumbre de Peñaescabia. Subir despacio, entre el serpenteo de curvas de un hermoso sendero. Estáis en un paraje natural municipal.

Y cuando se despliegue el cielo y la tierra, habréis llegado a la cumbre de Peñaescabia, disfrutar del silencio. Un  silencio que en las cumbres de las montañas, embriaga. Siempre embriaga. Lo sé.

Por donde anda Peñaescabia

Luis Gispert