El Olmo Club de Lectura de Castellnovo presenta el libro de poemas No sé si no en la herida, en la Cisterna Árabe de la localidad, dentro del calendario de actividades de esta entidad cultural.

Presentación de una antología poéticaLa Cisterna Árabe de Castellnovo, sirvió de marco para la presentación de la antología de jóvenes poetas valencianos, No sé si no en la herida, cuya edición ha corrido a cargo del Olmo Club de Lectura de Castellnovo y la editorial Me gusta escribir, perteneciente al grupo Penguin-Ramdom House.

Durante el acto se presentaron a los catorce autores que componen la antología, cuyas edades oscilan entre los 22 y 26 años, aunque su caminar por la senda literaria se empeñe en contradecir, tal como sus diversos logros y premios acreditan, la supuesta falta de experiencia que se achaca a la poca edad, leyéndose seguidamente varios poemas de los mismos, algunos de ellos a cargo de los propios poetas asistentes al acto quienes, tras el evento, firmaron libros a todas personas que se acercaron a disfrutar de la aventura de la palabra como materia de arte.

Pero este acto se quedaría en una simple anécdota sino hiciéramos unas pequeñas puntualizaciones sobre lo que el mismo significó:

Primero que la poesía es la expresión de un estado de ánimo individual con capacidad para convertirse en colectivo, es lo más parecido a un grito, a un suspiro, a un gemido, a un roce o a un silencio sin serlo en realidad, y aunque en bruto simplemente parezca una acumulación de vocablos con cierto orden y bastante desconcierto, en neto es la ecuación perfecta de la soledad o la derivada de un deseo, sin embargo la poesía no es una buena inversión, no se cotiza en bolsa ni conoce a la prima de riesgo, tampoco vale para evadirla a paraísos fiscales, ya que sus dividendos no se suman a las cuentas corrientes, sino que simplemente enriquece intelectos y corazones, y sin embargo sí es perfecta para evadirnos de nosotros mismos y de nuestras circunstancias, por eso la poesía no se vende bien, pues con ella no se puede especular: es lo que es y punto, y sólo tienen un precio: aquello que nos hace sentir. Así mismo, como regalo de los dioses, la poesía combina mal con la política farisea, y su libertad es tan inmensa que no se han inventado todavía barrotes que la puedan encerrar, ya que los ingenuos seres que se creen guardianes de la verdad y la moral no saben que la poesía está hecha de algo tan incorpóreo como el pensamiento y éste nace de la esencia del viento y sabe acariciar, peinar, adormecer, aliviar, y al mismo tiempo posee la inmensa capacidad de destruir, arrasar, arrancar y arrastrar todo lo que le impide el paso.

En segundo lugar, la juventud es el producto de un estado de ánimo individual que, por simple contagio, es capaz de convertirse en colectivo, nace de la forma de mirar lo que nos rodea, de la capacidad de tolerancia, del deseo de conocer y comprender, del hambre de saber, de la destreza de pintar paisajes y del amor por la vida. Con el paso de los años, una persona joven no envejece, a pesar de lo que se empeñe en decir su cuerpo, sino simplemente perfecciona su juventud y es más capaz de llegar a las fibras sensibles que protegen el sueño de todo ser enamorado, ese castillo de película de Disney al que jamás se llegará porque no está ahí para alcanzarlo, sino para andar el camino. Sin embargo, las personas viejas, con el paso de los años sólo tienen un recurso, el Dorian Grey: vender su alma al diablo y vivir admirándose en un cuadro.

Presentación de una antología poética

Jóvenes talentos. Foto: Aly.

Y en tercero, que con esta antología estamos de suerte, pues es una realización única con espíritu colectivo, donde se aúna poesía y juventud en un grupo de jóvenes poetas valencianos que nos han presentado sus poesías en forma de un libro, de esos impresos con hojas y todo, aunque para los amantes de lo digital también lo podéis encontrar en ebook, el cual ha sido un placer para El Olmo Club de Lectura de Castellnovo haber ejercido de patrocinador de su edición. Un grupo de matemáticos de los sentimientos y científicos de las palabras que, desde sus átomos individuales han sido capaces de crear células de amistad hasta engendrar un ser con vida propia llamado No sé si no en la herida, pues sólo se aprende del dolor ya que la felicidad, al ser efímera, no fue creada para enseñar sino para ser disfrutada. Una Antología de “poetas líquidos”, como ellos mismos se autodenominan, puesto que se acomodan a la perfección a los continentes que pretendan encerrarles sin deformar su esencia primigenia, ya que su destino es hallar poros o resquicios por los que escapar, y quienes desde la diversidad de sus voces individuales nos enseñan que las obras corales y colectivas son posibles, sobre todo, cuando hablamos de poesía.

¿Y qué decir sobre una antología de catorce diferentes personas para conseguir que aparezca como un macizo conglomerado?… Pues lo mejor es utilizar las palabras de uno de ellos, Raúl: “Es este el libro de una serie de jóvenes poetas que se conocieron en Valencia, que compartieron su interés por la creación poética, que se construyeron nuevos espacios de expresión donde se leyeron y se escucharon, en definitiva, la antología que reúne años de discusiones y reuniones en las que intercambiar pareceres sobre lo que cada uno había escrito era el objetivo final”.

Presentación de una antología poética

 Ancrugon.