El investigador segorbino presenta en la localidad alicantina el estudio heráldico que recupera sus antecedentes históricos y sienta las bases de su nueva identidad municipal
Los pueblos pequeños también necesitan símbolos para contar quiénes son. Confrides, un municipio de la Marina Baixa situado entre las montañas de Aitana, ha decidido mirar hacia su historia para encontrar una imagen con la que reconocerse.
La Plaza del Nogal acogió el pasado sábado la presentación del estudio heráldico de Confrides, un trabajo realizado por el investigador y especialista en heráldica y vexilología Ramón Gimeno Royo, natural de Segorbe. El acto reunió a vecinos, representantes municipales y miembros de la corporación local, encabezada por el alcalde, Rubén Picó.
El estudio constituye la base del proyecto de escudo municipal y es el resultado de un trabajo de investigación sobre los antecedentes históricos y la simbología vinculada a Confrides. Detrás de las formas, los colores y las figuras de un blasón existe una búsqueda documental destinada a determinar qué elementos pueden representar con rigor la identidad histórica de un municipio.
El proyecto ya ha recorrido parte de su tramitación administrativa y el Ayuntamiento ha dado pasos para dotar oficialmente a Confrides de un escudo propio. El siguiente objetivo será elaborar una propuesta de bandera municipal, un trabajo que también realizará Gimeno.
Más de tres décadas entre escudos y banderas
La elección del investigador segorbino no es casual.
Ramón Gimeno Royo lleva más de 35 años dedicado al estudio de la heráldica y la vexilología municipal. Durante este tiempo ha presentado estudios en más de 250 ayuntamientos valencianos y algunos de Aragón y es autor de más de 40 símbolos municipales valencianos.
Su trayectoria tiene una especial presencia en el Alto Palancia, donde ha participado en investigaciones y proyectos relacionados con la simbología de numerosos municipios. Entre ellos figuran localidades como Jérica, Barracas, Geldo, Caudiel, El Toro, Pina de Montalgrao, Pavías, Higueras, Sacañet o Montán.
La heráldica municipal exige, en muchos casos, un trabajo alejado de los focos. Archivos, documentos antiguos, referencias históricas y estudios genealógicos forman parte de una investigación cuyo resultado termina concentrado en una imagen que debe representar a todo un municipio.
Un escudo que mira al pasado
La propuesta elaborada para Confrides recupera elementos vinculados a su historia y a antiguos linajes relacionados con el territorio.
El proyecto plantea un escudo partido en dos campos. En uno aparecen las armas de los Sarrià, representadas mediante cinco veneras de plata sobre campo de gules. En el otro figura un castillo de oro sobre campo de azur, elementos que forman parte de la interpretación histórica desarrollada en el estudio heráldico.
El conjunto se completa con una corona real abierta, conforme a la propuesta presentada para el municipio.
La elección de cada figura responde a una lógica histórica y no únicamente estética. Ese es precisamente uno de los principios sobre los que Gimeno desarrolla sus estudios: que los símbolos municipales tengan un fundamento documental y puedan explicar, a través de una composición gráfica, una parte de la historia de la localidad.
De la investigación al símbolo municipal
La presentación del estudio se produjo durante las fiestas patronales de Confrides, celebradas entre el 21 y el 25 de agosto. La jornada del sábado permitió combinar la programación festiva con una actividad centrada en la historia del municipio.
Para el Ayuntamiento, la creación del escudo supone recuperar y ordenar una parte de la memoria local y convertirla en un símbolo destinado a acompañar a Confrides en sus actos oficiales y en su proyección futura.
El proceso todavía debe completar su recorrido administrativo antes de que el nuevo emblema pueda incorporarse plenamente a la identidad institucional del municipio. Después llegará el turno de la bandera.
Ramón Gimeno volverá entonces a trabajar con colores, proporciones y símbolos. Será otra forma de contar la misma historia.
Porque detrás de un escudo municipal no solo hay una imagen. Hay un territorio, unos apellidos, una memoria y varias generaciones que han dejado su huella en un lugar.
Confrides ha decidido convertir esa memoria en un símbolo.
Texto: Redacción. Foto: Ramón Gimeno













