brigada-relato-w-2Las tropas de la Brigada de Líster llegaron al pueblo a principios de enero de 1938. Fue el regalo de la mañana de Reyes. Se alojaron en las casas confiscadas de la calle Mayor. En la de la señora Rosario La Maña les lavaba la ropa mi abuela Encarna, que entonces tenía apenas trece años. Por las tardes se acercaba Rosa Segura a escribirles las cartas a las novias de aquellos soldados analfabetos. Pero escribir, muchas veces a lo largo de la historia, ha sido un crimen. Y ese fue el crimen de Rosa. Su único crimen.

Su marido estuvo metido en política, pero no fue de los que destacaron. Creo que era estañador. Y también arreglaba la luz cuando saltaban los plomos en las casas. Una de esas personas que sacan mano para todo. Pero mi abuela siempre dijo que Antonio Cebrián, así se llamaba el marido de Rosa, nunca había hecho nada de lo que un hombre tenga que arrepentirse ni avergonzarse. Lo que pasa es que, cuando vio las vueltas que tomaba la guerra, le entró miedo y huyó. Fue el beato de Julián Ventura quien dijo que había sido Antonio el que había entrado en el camarín de la Virgen y había robado las joyas. Y unos cuantos jóvenes falangistas, que habían bebido tres vasos de vino más de la cuenta, subieron hasta el Barrio del Henchidero a buscarlo y, como no estaba, raparon a Rosa. Y la pasearon por el pueblo entre risas e insultos. A la pobre Rosa que era más buena que un trozo de pan bendito.

Aclaración innecesaria.- La serie de relatos sobre la guerra civil tiene un sustrato real, pero todo el andamiaje es pura ficción. La fotografía no se corresponde siquiera a dicho conflicto armado; procede de la II Guerra Mundial y  según visionesdelacrueldad.blogspot.com  es de Robert Capa. 1944. Chartreuse. Represalias contra una mujer francesa que tuvo un hijo con un aleman. 

Rosa

Jose M.López Blay.