Entre rosales y pinos negrales

Al salir de Mora de Rubielos en dirección a Alcalá de la Selva,  nos hacen parar el coche en la cuneta. -Hasta que no pase la carrera ciclista, no sigan- nos dice un guardia civil.  Media hora después, proseguimos la conducción. Dejamos la carretera y nos desviamos por una pista, que tomamos por nuestra izquierda, que nos lleva al área recreativa del embalse de Mora.
ESCUELA DE DANZA
JOYERIA ROYO
ESCUELA DE DANZA
RODOLFO Y VENTURA
Enseguida se divisa el cartel de la ruta circular que vamos a desarrollar por todo el perímetro del embalse, la ruta fluvial de Las Tosquillas. Verdaderamente una joya, muy recomendable para hacerla en familia. Toda ella está perfectamente acondicionada, incluso con tramos empedrados y puentes de madera que salvan los dos barrancos que alimentan con sus aportes hídricos la capacidad de un embalse cuya construcción es modélica, con zonas para la contemplación, el estudio científico de un reloj de sol y el paseo.
Un mirador alzado sobre uno de los ángulos del embalse, provisto de mesas y bancos escalonados, invita al descanso e incluso a la meditación, entre los susurros de las brisas y el vuelo sincopado de bellas mariposas primaverales. La vegetación de pinos negrales y carrascas forma en casi todo el recorrido atractivos parasoles naturales, donde se cobijan las sombras, el croar intermitente de las ranas y los trinos de algún jilguerro,  aposentado felizmente en el ramaje semioscuro del pinar.
En estos parajes, embellecidos por las quietas aguas del embalse y la esbeltez del roquedo que se alinea por las coronas montañosas circundantes, son  la quietud y la salmodia los que enriquecen las caminatas,  arquetipo de unos paisajes de ensueño,  donde el espíritu se reanima y la voz de la naturaleza la escuchas en todo momento, como un susurro musical.

Entre rosales y pinos negrales

Luis Gispert