Salvar La Surera de Almedíjar: un proyecto rural que busca arraigar con ayuda colectiva

por | 15/08/2025 | + MUNICIPIOS, Alto Mijares, ALTO PALANCIA, ECONOMIA, PORTADA, TURISMO

 

En el corazón del Parque Natural de la Sierra de Espadán, el proyecto La Surera —un espacio de innovación rural gestionado por la cooperativa Canopia— libra una batalla crucial: asegurar su supervivencia mediante una campaña de financiación colectiva. El objetivo es adquirir el edificio que alberga esta iniciativa, actualmente en régimen de alquiler con opción a compra, antes de que expire el contrato en enero de 2026.

Desde 2016, La Surera ha funcionado como un laboratorio de vida rural, combinando residencias artísticas, talleres de oficios, agricultura ecológica y turismo sostenible en el municipio de Almedíjar, una zona afectada por la despoblación pero rica en patrimonio natural. «No es solo un albergue; es un nodo de cooperación que demuestra que el mundo rural puede ofrecer respuestas a desafíos como la crisis climática o la exclusión social», explican desde Canopia, una cooperativa sin ánimo de lucro que promueve modelos económicos basados en la autogestión y la sostenibilidad.

Un modelo con impacto real

Entre sus logros destacan:

  • La creación del programa LANAR, residencias artísticas que vinculan creación y compromiso comunitario.

  • La reactivación de saberes locales (cerámica, agroecología, artesanía) mediante talleres y formaciones.

  • La atracción de nuevos pobladores y la generación de alianzas con entidades y administraciones.

Sin embargo, el futuro del proyecto pende de un hilo. «Si no reunimos los fondos necesarios, perderemos un espacio que ha demostrado que otra ruralidad es posible», advierten.

Cómo participar en la compra colectiva

La campaña se articula en dos vías:

  1. Préstamo ético a través de Coop57, una financiera solidaria que opera con avales mancomunados. Cualquier persona o entidad puede respaldar parte del crédito.

  2. Ampliación del capital social de Canopia: quienes aporten fondos pueden convertirse en socios de la cooperativa, participando en su gobernanza.

«Buscamos a quienes crean en un mundo rural más justo y cooperativo», subrayan. La meta no es solo salvar un edificio, sino consolidar un bien común que ya ha revitalizado su entorno.

 

Texto: Redacción.  Foto: La Surera

 

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