Las fuertes rachas de viento registradas durante los pasados días, de las que se esperan todavía más esta semana, podrían haber provocado la caída de nidos de procesionaria de pino al suelo, lo que se sospecha por el número de casos de perros intoxicados por los pelos urticantes que recubren a dichas orugas.

Además el cambio climático, que altera los ciclos de calor de la primavera y adelanta el abandono del nido y traslado de las orugas, también influye en la salida y migración de orugas.

Por ello desde la Clínica Veterinaria Segorbe alertan a los propietarios de las mascotas que “tengan cuidado al salir a pasear con ellas”, máxime teniendo en cuenta que “hemos tenido que atender varios casos en nuestra consulta”, según han explicado a InfoPalancia.

“La procesionaria del pino es una oruga muy peligrosa tanto para animales como para humanos. Cuando va terminando el frío y se acerca la primavera es el momento en el que hay que estar ojo avizor para que nuestros animales no se acerquen a estas orugas, son muy peligrosas para ellos y también para los humanos. Hay que tener cuidado entre los meses de Febrero a Abril”.

En esta época recomiendan evitar paseos con nuestras mascotas por las zonas ajardinadas con pinos, incluso cedros y abetos, debido a que la oruga procesionaria desciende de las copas de estos árboles al suelo y en fila india (de ahí su nombre) guiada por una oruga hembra que va en primera posición, buscan enterrarse en la tierra para alcanzar su transformación como crisálida a mariposa.

Las orugas procesionarias están cubiertas de pelos urticantes que contiene la toxina termolábil denominada Thaumatopina y que se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta en los seres humanos y animales, así como intensas reacciones alérgicas si directamente se les toca, tal y como así les ocurre a muchos perros, sobre todo cachorros y gatos que por curiosidad rozan con su hocico o lengua la procesionaria.

RODOLFO Y VENTURA
JOYERIA ROYO

En caso de que tu perro o gato ha tenido contacto con estas orugas acude inmediatamente al veterinario, lo que -si no lo has visto- sabras porque el animal se rascará la boca porque le dolerá.

“Los síntomas visibles son la inflamación de labios, boca e incluso de la cabeza. En el caso de los gatos, les produce una baba muy espesa. Puedes lavarle la boca con agua templada pero lo más importante es ir rápidamente al veterinario para que puedan dar a tu animal un tratamiento con corticoides de acción rápida”.

El resultado puede ser desde la necrosis de parte de la lengua e impedir incluso que pueda cerrar la boca, hinchazón en la cabeza en general incluidos los ojos, salivación exagerada, vómitos si ha ingerido la oruga, picores por los que el animal se rasca con las patas y nerviosismo exagerado. Si la infección llega a la laringe, el animal puede morirse por asfixia.

Chelo Torrejón – Foto:José Plasencia