© Segorbe aplaude a la Banda Municipal de Castellón .-

José Vicente Ramón Segarra, vuelve a Segorbe al frente de la banda Municipal de Castellón

Brillante concierto con un repertorio atractivo

La banda Municipal de la capital de la provincia, bajo la batuta de José Vicente Ramón Segarra, quién en la década de los noventa dirigió a la banda de la Sociedad Musical de Segorbe, se presentaba con un programa atractivo, que sirvió para confirmar las buenas cualidades de sus músicos.

La audición comenzó con un sentido homenaje musical a la que fuese alcaldesa de la ciudad, Olga Raro, ambos coincidieron en la vida social segorbina, una como alcaldesa y el otro como director de la banda de música.

José Vicente Ramón Segarra. Foto:J.Plasencia

Fue importante escuchar el pasodoble “Olga Raro”, compuesto por Manuel Miguel Hervás Lino, quién saludó al final de su interpretación, y emotivo el abrazo entre el marido de Olga y José Vicente.

La sala agradeció con sus aplausos ambos gestos.

El programa, como ya hemos mencionado, estaba compuesto por obras conocidas del público, no demasiado, quizás por ser jueves a las 20 h., no fuese el horario más apropiado para un concierto de la importancia y calidad que atesora la banda Municipal de Castellón, como así demostró a lo largo de su actuación. En la retina de algunos de los presentes, se recordaba el excelente concierto celebrado el uno de abril del año 2006, dentro de la programación del centenario de la laureada banda de la ciudad.

Tras el pasodoble de inicio, llegaría una popular obertura de la opereta de Franz von Suppé titulada “Poeta y aldeano” con un magnífico solo de saxofón, aplaudido por los propios compañeros del solista.

La interpretación de la “danza del fuego” de la obra Benamor de Pablo Luna, en el 75 aniversario de su fallecimiento, resultó llamativa por ser una pieza poco escuchada actualmente, todo lo contrario de las dos siguientes: selección de la zarzuela “La Gran Vía” del castizo Federico Chueca y la popular y magnífica página de las pieza de Jerónimo Jiménez “El baile de Luís Alonso”, con acertado solo de flautín, que como el resto de solistas brillaron.

La obertura de la opereta francesa de Jacques Offenbach “La vie Parisienne” nos trasladó al trepidante ritmo del can-can. El punto y final al agradable concierto llegó con la fantasía latina de Alfred Reed “El camino Real”, pieza que el director le imprimió un gran “vivo” en sus compases iniciales para llegar a una dulce y suave expresividad en la parte más melodiosa de la obra, retomando el ritmo acelerado en su tramo final.

El público asistente agradeció cada una de las obras con fuertes aplausos, quizás un bis no hubiese estado nada mal.

Segorbe aplaude a la Banda Municipal de Castellón – C. Laffarga Civera