Segorbe celebró con calor el Corpus Christi © Segorbe celebró con calor el Corpus Christi .-

El obispo de la diócesis Segorbe-Castellón, Casimiro López, ofició ayer una Misa Pontifical en la Catedral-Basílica, tras la que el obispo salió a la calle para presidir la tradicional procesión del Corpus Christi y seguir la impresionante Custodia de plata, del siglo XVI, donada a la ciudad por los Duques de Segorbe.

La salida de la procesión a las calles fue anunciada por las voces de los doce colosos de bronce del conjunto sonoro de la Catedral-Basílica, manejados por los componentes de la prestigiosa Asociación de Campaneros de Segorbe, además de por un desfile previo de los queridos Gigantes y Cabezudos.

Segorbe celebró con calor el Corpus Christi Los Gigantes y Cabezudos esperaron en la plaza del Almudí la llegada de la procesión, que llegó hasta ellos a través de la calle de Santa María, en la que se ubica la puerta del Claustro Catedralicio desde la que parte el desfile procesional. Además los Gigantes también bailaron ayer cómodamente en la plaza del Agua Limpia, en la que previamente habían sido retirados los grandes maceteros.

Los blancos vestidos y delicados encajes de los niños vestidos con trajes de comunión, fueron incansablemente fotografiados y filmados por decenas de padres armados con cámaras digitales durante todo el recorrido del desfile por las principales calles de la población.

RODOLFO Y VENTURA
JOYERIA ROYO
Los niños de comunión precedieron el paso de la Santa Custodia, tras la cual desfiló parte de la corporación local junto a la bandera de la ciudad, del siglo XIX, por tratarse esta originariamente de una de las pocas procesiones civiles que todavía se celebran.

El suelo del itinerario recorrido por la procesión es cubierto anualmente por una alfombra de espliego y manzanilla, cuyo aroma se hace especialmente intenso en la plaza del Almudín, donde los vecinos componen todos los años un gran tapiz floral con especies aromáticas silvestres.

La festividad del Corpus Christi, promovida por la Iglesia Católica en el siglo XII y que se celebra en España desde mediados del siglo XV, pone en evidencia la importancia sociocultural de la impronta religiosa de Segorbe, que desde épocas hispanovisigodas es sede de la silla episcopal.

Antiguamente, la procesión y protocolo del Corpus corría a cargo de los diversos gremios laborales existentes en la localidad. Las controversias que éste hecho producía fueron tales que en el año 1856 el entonces alcalde de Segorbe, Francisco Arnau, elaboró un orden protocolario fijo para desfilar en la procesión, a fin de evitar las disputas y enfrentamientos que se producían.