Mucho se habla de nuestra Entrada de Toros y Caballos. Un  festejo internacional, henchido de galardones y reconocimientos. Pero esta vez no voy a hablar de las Entradas, de su simbología, de su hechura emocional, de su fuerza estética, de la escenografía del excelso acto que ensambla un estampado de ingredientes único, excepcional. De ahí que en su forma, singularidad y efectos constituya la mejor fiesta de España.

-Qué, hacemos otra?

Y otra cerveza refresca los estómagos, junto al sabrosísimo jamón, cuya conjunción  gastronómica es una fiesta para los estómagos.

La Glorieta de Segorbe se convierte en  un puzzle de visitantes, en un simposio de idiomas. La Feria del Jamón  y Embutido exhala perfumes gloriosos a los sentidos  y al paladar.

Y es que, con el propósito de llegar a Segorbe para ver las Entradas los numerosísimos visitantes saben hacer honor a la visita. Segorbe es una ciudad turística. Tiene donaire, una luz que extasía, un  color de hechura jardinesca. No hay metáforas en estas manifestaciones. Son realidades, cristalizadas en sus monumentos, en sus calles laberínticas con identidad medieval, en sus paseos, entre San Blas y Sopeña. Y el turista se siente cómodo en su callejeo,  con la cámara captando la piedra, el color de un acusado ambiente de fiesta taurófila, un rincón, una torre, las murallas, un arco, una fuente, una flor, un rostro de mujer, que levanta suspiros… Y el romance del agua, trenzando arcadas de plata sobre el mármol reluciente.

Segorbe, espectáculo de vivencias.

El color y el sonido de la tierra de San Julian. Foto:J.P.

Segorbe contagia en esta semana. Tiene un pintoresquismo de acuarela. Sonidos que inflaman corazones.  Un magnetismo ponderante. Una sensibilidad a la fiesta como una sinfonía de Mozart. Es así Segorbe, diamante puro, festivo, acontecimiento secular…

Las mañanas en Segorbe en esta semana son  turísticas. La oferta es amplia. Florece la asunción costumbrista, el sentido lúdico de las celebraciones populares. Sí, Segorbe es sorpresa. Y manjar, para el alma y el cuerpo. Y razón para el poeta, para el escritor, para llenar de imágenes cámaras enfervorizadas, televisiones, prensa, revistas…,  que juegan un papel decisivo en nuestras fiestas.

Evidentemente hablando de las Entradas de hoy no se hace realidad el dicho de que “un  tiempo pasado fue mejor”…Puede haber nostalgia de los mayores hacia ese tiempo pasado, pero también alegría, porque este festejo vibra hoy, alimenta pasiones, multitudes… espejeando el viejo tomen ibérico, el ardor y la tremenda vitalidad que la ha convertido en los últimos años en una de las ciudades más interesantes de España, con proyección internacional. Pero Segorbe no es solamente las Entradas, que ya es mucho. Es una ciudad musical, artística, teatral.  Segorbe es, en todo,  un espectáculo. Pero con las Entradas de Toros y Caballos… mucho más…!!!

Segorbe, espectáculo de vivencias

Luis Gispert Macián