Segorbe y Caravaca quieren ser Patrimonio de la Humanidad

Carrera por la Cuesta del Castillo. Foto: José Plasencia.

La Entrada de Toros y Caballos de Segorbe y los Caballos del Vino de Caravaca de la Cruz dos festejos declarados Fiestas de Interés Turístico Internacional, que a pesar de lo poco y mucho que al mismo tiempo tienen que ver entre sí atraen anualmente a miles de visitantes y son el icono y principal reclamo turístico de las poblaciones en las que se celebran.

Los festejos de Segorbe y Caravaca quieren ser Patrimonio de la Humanidad

Segorbe y Caravaca quieren ser Patrimonio de la Humanidad

Caballo enjaezado. Foto: J.Plasencia.

Los dos festejos, como muchos recordaran compitieron hace algunos meses en un concurso de A-3 para ser reconocida como la Mejor Fiesta Popular de España, a raíz de lo cual sus mandatarios se conocieron y a mediados del pasado mes de marzo formalizaron el hermanamiento de las dos fiestas, si bien esto para los vecinos de Caravaca de la Cruz  “no es más que una anécdota. No tiene importancia. Está muy bien pero lo verdaderamente importante para nosotros es conseguir que la Unesco no declare Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”, según explicó a InfoPalancia una vecina de Caravaca. Cabe señalar que la Entrada de Toros y Caballos de Segorbe también quiere ser declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Y es que InfoPalancia, al igual que el puñado de segorbinos con los que se tropezó allí, comprobó ayer in situ las similitudes y diferencias de los dos festejos, en los que la figura del caballo juega un papel primordial, aunque en ambos y doy fe de ello el público puede vivir, sentir e incluso respirar la emoción de la fiesta.

Los principales elementos comunes de las dos fiestas son el trasfondo cultural y etnológico que encierran, el sentimiento popular de orgullo de los vecinos por sus singulares fiestas, las miles de personas que atraen hasta ellas, y el importante movimiento económico que su celebración conlleva para los pueblos.

Aparte de su rol como agente dinamizador económico y turístico, las dos fiestas poco tienen que ver entre sí, ya que en Segorbe actualmente el cometido del caballo dentro de la fiesta es el de guiar a la manada de astados y servir de protección al gentío, mientras que en Caravaca de la Cruz es la rapidez y soporte para las impresionantes mantas bordadas con las que las peñas enjaezan al caballo.

El programa festivo comenzó ayer bien temprano en Caravaca de la Cruz ¡a las cuatro de la mañana! . A esa hora las campanas de la basílica de la Vera Cruz fueron volteadas para alertar a los caballistas de que debían empezar a engalanar sus caballos para el festejo de los Caballos del Vino, que sobre las dos de la tarde habrían de dejar boquiabiertos a miles de visitantes en su veloz carrera por la llamada Cuesta del Castillo, que la historia cuenta que a mediados del siglo XIII fue subida al galope por un grupo de caballeros templarios para llevar vino hasta la fortaleza templaría ubicada en la cima cuando se hallaba sitiada por moros granadinos.

Segorbe y Caravaca quieren ser Patrimonio de la Humanidad

Segorbinos en la Cuesta del Castillo. Foto: J.P.

Pero antes hubo música, bendiciones, desfiles de moros y cristianos, de caballos enjaezados, de peñistas, de caravaqueños ataviados con camisa blanca y pañuelo rojo, de multitud de personas preparadas para ver y participar en los rituales que recrean la historia medieval de la ciudad.

En un alarde de fantasía y simbolismo en el que se da culto a la fuerza, al valor y a la belleza de los sentidos, los caravaqueños cubren el cuerpo de los caballos con una especie de manto fraccionado, para mayor comodidad del equino, bordado en seda y oro en el que se reproducen diversas escenas históricas y los rostros de algunos dirigentes locales, presidentes de peña y otros destacados personajes de la localidad de los actuales tiempos. Los mantos, algunos de los cuales llegan a valer más de 50.000 euros, son renovados todos los años por las peñas para optar a un concurso.

En la fiesta de los Caballos del Vino de Caravaca se conceden dos premios, al que concurren un total de sesenta peñas, uno para el mejor enjaezamiento de caballo y otro para el más rápido en subir la Cuesta del Castillo.

El premio para el mejor enjaezamiento de caballo fue a parar a manos de la peña Terry, el segundo para la peña Campeón y el tercero recayó en la peña Universo.

Por el contrario el caballo más veloz fue el de la peña Artesano, con 7 segundos y 768 milésimas, la peña Caprichoso fue segunda con 8,198, y el tercer puesto fue para Panterry, con 8,198.

Pero estadísticas y premios aparte lo cierto es que ésta, al igual que la de Segorbe, es una fiesta que engancha, que esconde la tremenda magia de ancestrales historias, que se distingue por su singularidad y que hace vibrar con su pulso a todo aquel que se acerca hasta ella, sobre todo cuando la por primera vez que la ves te encuentras rodeada por un verdadero hervidero de gente que comenta, apuesta y pugna por adivinar qué caballo será más rápido o cuál irá mejor enjaezado…

Chelo Torrejón.