Ahí está el secreto. Ahí está la diferencia entre hacerlo bien o hacerlo mal. Todo, absolutamente todo lo que hagas, debes hacerlo porque de verdad quieres y lo sientes.

Cuando haces las cosas queriendo hacerlas, porque te nace desde tu interior, jamás te arrepientes de haberlas hecho.

Actuar acorde a tus sentimientos es lo que te va a llevar a marcar la diferencia en cualquier ámbito de tu vida.

Por el contrario, actuar sin sentir lo que estás haciendo, va a hacer que en un futuro te canses y desistas.

Puedes perder mucho actuando de esta forma, puesto que serás tú mismo o misma quien se agobie de la situación y lo tire todo por la borda.

Sé siempre tú y cambia lo que de verdad sientas que debes cambiar. Lo que no, no lo hagas por nadie.

Cambia lo que te vaya a hacer ser mejor de lo que eres y lo que te vaya a llevar a tener una vida mejor. Los cambios son buenos y a veces necesarios.

En muchas ocasiones pensamos que lo que nosotros hacemos o pensamos es lo correcto y si analizamos y nos ponemos en el lugar de otras personas, utilizando la desconocida empatía, nos daremos cuenta de que muchas de las cosas no nos gustaría que nos las hicieran a nosotros.

En ese momento es cuando si crees que debes cambiar eso y lo sientes, cámbialo. Si no es así, sigue igual que estabas.

“Cambiar tiene sentido si sientes que debes cambiar”

Vicente Herrero – Foto:José Plasencia