Para comenzar a ponerte en situación voy a comenzar explicando que es concretamente el síndrome metabólico. Se puede definir como un conjunto de trastornos o factores, los cuales normalmente van asociados unos con otros y que aumentan de manera considerable el riesgo de padecer enfermedades o complicaciones cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo II.

Es posible que estos factores o mejor dicho “factores de riesgo” aparezcan de forma aislada, pero en la mayoría de los casos van a presentarse dos o más de estos factores de manera simultánea y estos van a desencadenar la aparición de otros.

Por así decirlo, el síndrome metabólico es una gran cadena a la que se le irán añadiendo o eliminando más eslabones en función de las decisiones y el estilo de vida que se decida tomar.

La cadena comienza formándose por factores asociados a tu estilo de vida, son factores que van a aparecer o no aparecerán nunca en función de lo que decidas tener y realizar en tu día a día y cuales sean tus prioridades con respecto al cuidado de tu salud. Si eres una persona que decide tener una vida sedentaria, con falta de actividad física y tus prioridades son estar viendo la tele en el sofá entonces ya tienes el primer eslabón en tu cadena.

Seguramente, si el sedentarismo prima en tu vida, tampoco tendrás muy en cuenta tu estilo de nutrición y optarás por alimentos ricos en grasas saturadas, comida rápida y con unos elevados niveles de carbohidratos y azúcar. Este tipo de nutrición lleva asociados en muchas ocasiones potenciadores del sabor y estimulantes que van a llegar a tu cerebro provocando que cada vez tu organismo necesite ese tipo de alimentos. Si tu nutrición es de este tipo, has conseguido el segundo eslabón de la cadena.

Supongo que ya sabrás que estos dos factores dependen únicamente de ti, pero por si no lo habías pensado nunca, no dejes que tu día a día te lleve a ser una persona sedentaria y con hábitos nutricionales nocivos.

Por descontado, si además de todo esto eres una persona fumadora, consumidora de alcohol de manera habitual o ambas dos estarás complicando exponencialmente tu situación y la de tu salud.

JOYERIA ROYO
RODOLFO Y VENTURA

El siguiente de los tres eslabones principales ya no depende de ti, si no que va a depender en función de tu genética a padecer el síndrome metabólico. Es cierto, hay personas más propensas que otras, pero no sería lógico usar esto como excusa o como un sistema de defensa. Con esfuerzo, constancia y bajo la supervisión de profesionales podrás evitar la aparición de dicho síndrome.

Una vez sabes cuales son los tres factores de riesgo iniciales y de los cuales dependerá la aparición de los siguientes factores, voy a comenzar a detallar cuales son los siguientes eslabones de tu cadena.

Los primeros factores cada vez se harán más fuertes en tu vida si no has conseguido revertir esa situación y como consecuencia aumentará tu grasa abdominal o visceral, tus triglicéridos y el colesterol “malo” o LDL, se reducirá el colesterol “bueno” o HDL. Todo esto provocará un aumento de tu tensión arterial y de tus niveles de glucosa en sangre.

Lo más peligroso de estos eslabones es que van a aparecer de manera progresiva sin que te des cuenta, ya que cuando tu cuerpo te avise es porque no has elegido una solución temprana y, en ese momento los esfuerzos para conseguir un cambio y mejorar tu estado de salud van a tener que ser mayores.

Con la cadena ya totalmente formada, habrá aumentado mucho el riesgo de padecer una complicación o enfermedad cardiaca como infarto de miocardio, infarto cerebral, trombosis, hipertensión arterial, entre otras. Es posible que también llegues a padecer diabetes tipo II ya que también va a aumentar tu resistencia a la insulina debido al exceso de grasa abdominal o visceral, triglicéridos y LDL.

Antes de terminar, me gustaría que supieras que mi intención no es asustarte, si no hacerte llegar un problema de salud que está muy extendido mundialmente y que la solución más efectiva y permanente es elegir y llevar una vida activa, realizando ejercicio físico de manera habitual, siguiendo una nutrición real y equilibrada y eliminando de tu día a día todo aquello que sea nocivo para tu salud y la aparición del síndrome metabólico.

No esperes a que sea demasiado tarde y si no te ves capaz de revertir tu situación busca profesionales que te ayuden, aconsejen, motiven y acompañen en tu camino hacía una nueva vida saludable y sin riesgos de padecer enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo II.

Para comenzar a ponerte en situación voy a comenzar explicando que es concretamente el síndrome metabólico. Se puede definir como un conjunto de trastornos o factores, los cuales normalmente van asociados unos con otros y que aumentan de manera considerable el riesgo de padecer enfermedades o complicaciones cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo II.

Es posible que estos factores o mejor dicho “factores de riesgo” aparezcan de forma aislada, pero en la mayoría de los casos van a presentarse dos o más de estos factores de manera simultánea y estos van a desencadenar la aparición de otros.

Por así decirlo, el síndrome metabólico es una gran cadena a la que se le irán añadiendo o eliminando más eslabones en función de las decisiones y el estilo de vida que se decida tomar.

La cadena comienza formándose por factores asociados a tu estilo de vida, son factores que van a aparecer o no aparecerán nunca en función de lo que decidas tener y realizar en tu día a día y cuales sean tus prioridades con respecto al cuidado de tu salud. Si eres una persona que decide tener una vida sedentaria, con falta de actividad física y tus prioridades son estar viendo la tele en el sofá entonces ya tienes el primer eslabón en tu cadena.

Seguramente, si el sedentarismo prima en tu vida, tampoco tendrás muy en cuenta tu estilo de nutrición y optarás por alimentos ricos en grasas saturadas, comida rápida y con unos elevados niveles de carbohidratos y azúcar. Este tipo de nutrición lleva asociados en muchas ocasiones potenciadores del sabor y estimulantes que van a llegar a tu cerebro provocando que cada vez tu organismo necesite ese tipo de alimentos. Si tu nutrición es de este tipo, has conseguido el segundo eslabón de la cadena.

Supongo que ya sabrás que estos dos factores dependen únicamente de ti, pero por si no lo habías pensado nunca, no dejes que tu día a día te lleve a ser una persona sedentaria y con hábitos nutricionales nocivos.

Por descontado, si además de todo esto eres una persona fumadora, consumidora de alcohol de manera habitual o ambas dos estarás complicando exponencialmente tu situación y la de tu salud.

El siguiente de los tres eslabones principales ya no depende de ti, si no que va a depender en función de tu genética a padecer el síndrome metabólico. Es cierto, hay personas más propensas que otras, pero no sería lógico usar esto como excusa o como un sistema de defensa. Con esfuerzo, constancia y bajo la supervisión de profesionales podrás evitar la aparición de dicho síndrome.

Una vez sabes cuales son los tres factores de riesgo iniciales y de los cuales dependerá la aparición de los siguientes factores, voy a comenzar a detallar cuales son los siguientes eslabones de tu cadena.

Los primeros factores cada vez se harán más fuertes en tu vida si no has conseguido revertir esa situación y como consecuencia aumentará tu grasa abdominal o visceral, tus triglicéridos y el colesterol “malo” o LDL, se reducirá el colesterol “bueno” o HDL. Todo esto provocará un aumento de tu tensión arterial y de tus niveles de glucosa en sangre.

Lo más peligroso de estos eslabones es que van a aparecer de manera progresiva sin que te des cuenta, ya que cuando tu cuerpo te avise es porque no has elegido una solución temprana y, en ese momento los esfuerzos para conseguir un cambio y mejorar tu estado de salud van a tener que ser mayores.

Con la cadena ya totalmente formada, habrá aumentado mucho el riesgo de padecer una complicación o enfermedad cardiaca como infarto de miocardio, infarto cerebral, trombosis, hipertensión arterial, entre otras. Es posible que también llegues a padecer diabetes tipo II ya que también va a aumentar tu resistencia a la insulina debido al exceso de grasa abdominal o visceral, triglicéridos y LDL.

Antes de terminar, me gustaría que supieras que mi intención no es asustarte, si no hacerte llegar un problema de salud que está muy extendido mundialmente y que la solución más efectiva y permanente es elegir y llevar una vida activa, realizando ejercicio físico de manera habitual, siguiendo una nutrición real y equilibrada y eliminando de tu día a día todo aquello que sea nocivo para tu salud y la aparición del síndrome metabólico.

No esperes a que sea demasiado tarde y si no te ves capaz de revertir tu situación busca profesionales que te ayuden, aconsejen, motiven y acompañen en tu camino hacía una nueva vida saludable y sin riesgos de padecer enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo II.